
En Taganana, el pueblo del macizo de Anaga que pertenece a Santa Cruz de Tenerife, hay una costumbre que lleva más de cuatrocientos años y que estos días vuelve a las calles: los 'Angelitos Somos'. Es una tradición religiosa canaria que se practica antes del Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre, y del Día de Difuntos, el 2, y que en el pueblo funciona como alternativa al 'truco o trato' del Halloween moderno, que por aquí no ha arraigado. La costumbre estuvo interrumpida cerca de veinte años y se recuperó hace unos cinco, con el impulso del párroco, la Hermandad del Santísimo Sacramento, Luján González, presidente de la Asociación La Voz del Valle, y otros vecinos.
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El ritual tiene su guion muy marcado. Los niños se visten de monaguillos y entonan la copla que heredaron de sus mayores: «Angelitos somos, del cielo venimos, con la paz de Dios, limosna pedimos». Antes del 31 de octubre quedan emplazados en la iglesia del pueblo, donde se revisten con el portapaz, el hisopo, agua bendita, al menos una campanilla, una cruz, un acetre con agua bendita, aceite y una alcancía. Al llegar a cada casa, llaman y recitan los versos, y luego esparcen agua bendita en la entrada o en las habitaciones; los vecinos responden dejando monedas para la alcancía. Al terminar el recorrido, el párroco cuenta el dinero y lo reparte a partes iguales entre los participantes: cada niño guarda una parte y dedica la otra a comprar algo para compartir. Antes lo que más se daba eran castañas y caramelos; hoy se suman galletas y refrescos.
El grupo es pequeño. Normalmente participan entre cuatro y cinco menores, aunque hay jornadas en las que salen dos o tres y alguna ocasión en la que se ha llegado a seis; la falta de niños y las clases dificultan reunir el grupo. Las visitas arrancaron el fin de semana pasado, el 19 de octubre, y ahí está el cambio respecto a cómo se hacía antes: antiguamente los niños recorrían las casas todos los días de la semana previa a las festividades, pero ahora, entre clases, exámenes y actividades extraescolares, las salidas se concentran en los fines de semana anteriores. El fin de semana pasado tocaron a los barrios de Azanos, Lomo Los Lirios y Portugal.
Todo esto está unido al recuerdo de los difuntos y a las oraciones por las almas del purgatorio. El cierre llega con el doblar de las campanas, que desde el mediodía del 1 de noviembre suena a intervalos hasta la noche —antiguamente seguía hasta el mediodía siguiente, y se recuerdan toques que se prolongaban hasta las nueve o incluso las doce de la noche—; cada toque recuerda que hay que rezar por los difuntos y por las ánimas del purgatorio, y marca la misa que se celebra en el cementerio del pueblo, momento en el que finaliza la tradición. En las Islas Canarias, el Día de Todos los Santos se distingue por la Noche de los Finados, que se celebra la víspera, entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre, y que en Taganana forma parte de un contexto más amplio en el que las familias se reunían para recordar a sus difuntos, encender velas y compartir alimentos de temporada como castañas asadas, higos pasados, nueces y frutas.
Fecha de publicación
21 de octubre de 2026
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