
Hay un trozo de montaña que mucha gente de Santa Coloma tiene delante y casi nadie pisa: la Serralada de Marina. Es un gran espacio natural dentro de la montaña de la Marina, en la región metropolitana de Barcelona, que se reparte entre Badalona, Santa Coloma de Gramenet y Montcada i Reixac. El paisaje cambia bastante según por dónde te metas: laderas suaves, bosques mediterráneos de encino y pino, encinares con alcornoques y zonas de matorral. El punto más alto es el Turó de Galceran, con 485 metros.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Santa Coloma de Gramenet y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
Lo mejor para empezar es su red de caminos, pensada para excursiones de medio día, recorridos circulares y caminatas con desniveles moderados. El clima mediterráneo permite hacer senderismo casi todo el año: primavera y otoño son las estaciones más suaves, y en verano conviene ir por la mañana o por la tarde. En total hay más de cincuenta rutas, con una valoración media de 4,6 estrellas en Komoot, donde la comunidad las ha recorrido más de seiscientas veces. Quince de ellas son fáciles, aptas para principiantes o para ir en familia, y solo tres se consideran difíciles. Los itinerarios están señalizados y se pueden consultar en goolTracking y Wikiloc, y algunos están adaptados para personas con discapacidades de movilidad o visuales.
Entre las rutas más conocidas están la circular de la Font de l'Alzina, el Puig Castellar y la Ermita de Sant Climent, con 8,52 kilómetros y unas dos horas y cuarenta minutos; la circular del Puig Castellar, la Ermita de Sant Climent, la Cueva d'en Genís y Sant Jeroni de la Murtra, con 8,32 kilómetros y 2 horas y treinta y nueve minutos; la del Cavall Bernat y el Puig Castellar, más larga, con 13,1 kilómetros y unas cuatro horas y cuarto; la circular central de la Serralada de Marina, de 9,33 kilómetros y tres horas y tres minutos; y una más corta, la Route of the Serralada Marina, con 5,46 kilómetros y una hora y treinta y ocho minutos.
El camino se llena de historia. El poblado íbero de Puig Castellar, en la cima del Turó del Pollo (303 metros), lo construyeron los layetanos entre los siglos VI y III a. C.; eran unas treinta viviendas para unas trescientas personas, y hoy se puede visitar gratis y sin horario. En el Monasterio de Sant Jeroni de la Murtra, un cenobio gótico fundado en 1416 en Badalona, Fernando el Católico se recuperó y recibió a Cristóbal Colón cuando volvió de su primer viaje a América en 1493; abre de martes a domingo, excepto festivos, de 10:00 a 18:00. También están la Ermita de Sant Climent, levantada en 1673 en lo alto del Cerro de San Clemente, la Cueva de Genís, un sepulcro de la edad del bronce descubierto en 1955, y la Ermita de San Onofre, construida entre 1498 y 1501 por los monjes jerónimos.
Para las vistas, los miradores del Coll de la Vallensana, de Nou Pins y del Bosquet de les Escoles asoman a Barcelona, Collserola, Montserrat y el Montseny. Se pueden sumar la Cruz de Montigalà, una cruz de cemento armado de cuatro metros colocada en 1913, y las ruinas de Ca l'Alemany, una masía del siglo XV con los lavaderos conservados. Se llega en autobús y tren desde las localidades cercanas, y para Puig Castellar pasan el B-30 y el 800. Hay aparcamiento en varios accesos, aunque los fines de semana conviene madrugar. Los perros son bienvenidos, aunque piden mantenerlos con correa.
Fecha de publicación
23 de agosto de 2026