
Con el otoño instalado, la Serralada de Marina se convierte en un buen escenario para una escapada que combine naturaleza y algo de historia. En lo alto del Turó del Pollo, a 303 metros, se encuentra el Puig Castellar, un poblado ibérico de la tribu layetana levantado entre los siglos VI y III a. C. y destruido por los romanos hacia el 195 a. C. El yacimiento fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional en mayo de 2024 y hoy se puede visitar de forma libre y gratuita, con paneles informativos y la reconstrucción de una casa con su molino.
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El poblado tenía una planta elíptica, con un muro de contención y casas en batería levantadas sobre terrazas. Se identificaron más de treinta viviendas repartidas en tres calles longitudinales, lo que sugiere una población de poco más de trescientos habitantes, con los edificios más importantes en la zona más elevada, reflejo de la jerarquía social de la tribu. Sus habitantes vivían principalmente de la agricultura, complementada con la caza, la ganadería y la pesca, y también trabajaban el tejido, la molienda de grano y la metalurgia. Entre los hallazgos más singulares destacan un fogonero de hierro intacto, único en el mundo ibérico, una cabeza de terracota de Tanit y un tesorito de dracmas emporitanas de plata. Gran parte de los restos se conservan en museos, y el principal es el Museu Torre Balldovina, en Santa Coloma.
Para llegar se sigue el GR 92, señalizado con dos rayas horizontales, blanca arriba y roja abajo, y hay varias rutas circulares según el punto de partida y el tiempo del que dispongas. La más sencilla sale del Parque de la Bastida: son 5,88 kilómetros, unas dos horas y ocho minutos, con 215 metros de desnivel y dificultad fácil. Si prefieres empezar desde el barrio de les Oliveres, el Área de Lleure de la Font de l'Alzina ofrece una ruta de 6,5 kilómetros, entre dos y tres horas y 279 metros de desnivel, con aparcamiento, bar y mesas. Desde la depuradora de Montcada el tramo es más corto, 4,8 kilómetros en una hora y veinticuatro minutos, con 279 metros de ascenso y dificultad baja. Hay también una circular combinada de 7,42 kilómetros con 247 metros de desnivel y una ruta larga de 9,72 kilómetros y 472 metros de desnivel positivo.
Por el camino se pasa por la Ermita de la Miranda, la Ermita de Sant Climent, el Coll de les Ermites y un mirador con una creu, y desde arriba se ven Barcelona, el Besòs, Santa Coloma, el Vallès y el Maresme. El entorno es montaña costera, con bosques de pino, encina, alcornoque y matorral, y el parque reúne más de cincuenta rutas, quince de ellas fáciles y aptas para ir en familia. Se puede acceder en transporte público o en coche, con aparcamiento en varios puntos, y se pide mantener a los perros con correa.
Fecha de publicación
29 de septiembre de 2026