
Hay clubes que se miden por los trofeos y otros que se miden por cuánta gente logran mantener dentro. El CF Tramontana, con sede en el barrio de La Mina, pertenece a los segundos. Lo fundó Toni Porto en el año 2000, después de que derribaran el único campo de fútbol que tenía el barrio, con la idea sencilla de sacar a los chavales de la calle. Tras dos años de papeleo empezó con catorce niños; hoy reúne a más de doscientos en todas las categorías. El objetivo nunca fue solo deportivo: se trata de dar educación a través del deporte, con valores y comunicación, y el club entrena en el ZEM La Mina.
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El perfil del club explica mucho de su carácter. El 95% de los jugadores son del barrio, y se vela para que nadie se quede fuera por motivos económicos, ayudando a las familias que no pueden pagar la cuota. La religión también tiene su hueco: antes de cada partido, los jugadores oran en el mismo césped. Toni Porto, conocido en el barrio como 'Toni el de la biblioteca', es uno de los gitanos más respetados de la zona y recibió el premio de la Federació Catalana por usar el fútbol como motor de transformación de un barrio.
El equipo femenino es uno de los capítulos más singulares. Lo entrena Miguel desde que nació, hace dos años y medio, y para las jugadoras el fútbol es una vía para hacer amigas, ganar confianza y crecer en responsabilidad e independencia. Algunas, como María, se desplazan desde Santa Coloma de Gramenet para entrenar. Judith, delegada del equipo y referente para las jugadoras, se encarga de la organización y del apoyo emocional, con una vinculación con el fútbol que viene de familia: su padre estuvo dedicado al deporte.
Hace unos cuatro años, Toni decidió crear un equipo femenino formado por chicas de etnia gitana, sin encontrar apoyo inicial dentro del club. Ese equipo terminó federándose y se considera el primer equipo de mujeres gitanas federado de toda España, y posiblemente el primero de Europa. El proyecto ha despertado interés internacional y ha sido reconocido por el Ministerio de Igualdad. Para el año que viene se prevé montar dos equipos de niñas. Entre las jugadoras están Emilia Moreno 'Emi', de 17 años; las gemelas Alejandra y Claudia Martín, de 19 y no gitanas; y Eli Narvalaz, de 38 años, entrenadora y jugadora más veterana.
El camino no ha estado exento de prejuicios. Fuera del barrio les decían: 'Tened cuidado con las niñas, con los bolsos, con los vestuarios'. Toni resume el espíritu del club con una imagen: 'Han venido niños a apuntarse con el dedo fuera del pie y les hemos comprado botas'. Él afirma que el mayor logro es haber roto barreras, aunque reconoce que todavía queda mucho por hacer.
Este verano el club vive un momento distinto: participa en la Donosti Cup 2026, siendo el primer club federado de mujeres gitanas en hacerlo. La Fundación Donosti Cup ha invitado al CF Tramontana y le ha concedido becas para competir en las categorías G14 y B12, con una expedición de alrededor de una decena de jugadoras de la G14 reforzada por jugadoras del Oiartzun KE. 'Para nuestro club es un orgullo enorme participar en este prestigioso torneo de fútbol base y poder representar por primera vez en la historia de la Donosti Cup a un equipo de etnia gitana', declaró Toni Porto.
Detrás de todo esto siguen las dificultades económicas: el equipo femenino se financia de su bolsillo, cada ficha de jugadora cuesta 130 euros y a eso hay que sumar los desplazamientos y los arbitrajes. A pesar de ello, el club mantiene la voluntad de crecer y consolidar equipos en un barrio construido en 1969 para realojar a familias de zonas chabolistas, con alta densidad, diversidad cultural y rentas bajas.
Fecha de publicación
25 de agosto de 2026
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