
Seguro que más de una vez has buscado una escapada rápida sin tener que pasar horas en el coche. Pues resulta que tenemos la suerte de tener al lado el Parc de Collserola, ese gigante verde de más de 8.000 hectáreas que no para de sumar adeptos. De hecho, se comenta que ha llegado a superar los 4,8 millones de visitas en un solo año. No es para menos, ya que Sant Cugat del Vallès es el municipio que más terreno aporta a este pulmón natural, con casi la mitad de su término municipal metido de lleno en el parque. Es un lujo tener tan cerca espacios protegidos como las reservas de la Font Groga o la Rierada-Can Balasc, ideales para desconectar del asfalto y respirar aire puro.
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Si te apetece planear una caminata tranquila este fin de semana, la zona está llena de rincones con mucha historia y encanto. Puedes acercarte a ver el imponente Pi d'en Xandri, un pino piñonero monumental que lleva más de un cuarto de siglo en pie y supera los 20 metros de altura. Desde allí, es muy fácil seguir la ruta hacia la ermita románica de Sant Medir, que data del siglo X y se encuentra en un valle precioso, o caminar hasta el pantano de Can Borrell, construido a principios del siglo pasado. Aunque las escaleras de acceso al pantano están cerradas, el entorno sigue siendo un sitio fantástico para pasear entre encinas y pinos.
Para los que prefieren las alturas y las buenas vistas, Collserola es un auténtico festival de miradores. Si buscas una panorámica diferente, el Mirador del Turó del Fumet, en el barrio de Les Planes, cuenta con paneles informativos que te ayudan a identificar todo lo que se ve en el horizonte. Otra opción muy chula es el Mirador de la Magarola; puedes dejar el coche en el Revolt de la Paella y subir dando un paseo de poco más de un kilómetro. Si vas en otoño, allí mismo se organiza una campaña de observación de aves rapaces que vale mucho la pena. Y si prefieres algo más cercano al núcleo urbano, el Parque del Turó de Can Mates te ofrece una de las mejores vistas de la zona desde su punto más alto, a 178 metros sobre el nivel del mar.
Para redondear el día, la propia ciudad de Sant Cugat tiene paradas que complementan perfectamente cualquier paseo por la naturaleza. El Monasterio de Sant Cugat, con su claustro románico y su enorme rosetón, es una visita obligada para apreciar el patrimonio local. También puedes perderte por las calles del Eixample para contemplar joyas modernistas como la Casa Armet o la Casa Mónaco, cruzar el medieval Puente de Can Vernet o dejarte caer por Mercantic, el conocido mercado de coleccionismo y decoración que siempre tiene un ambiente increíble. Hay opciones de sobra para organizar un sábado o domingo redondo combinando senderos, miradores y cultura local.
Fecha de publicación
18 de julio de 2026