
Viajar sin gastar en alojamiento es una de esas ideas que suenan a plan imposible hasta que ves cómo funciona por dentro. El intercambio de casas se ha ido consolidando como una alternativa económica y sostenible para moverse, y en Sant Cugat del Vallès hay oferta suficiente como para que no sea solo teoría. La plataforma de referencia es HomeExchange, que reúne más de 360.000 casas en 155 países, y en la localidad aparecen casas y apartamentos con precios expresados en GuestPoints por noche: desde la casa de Joan, con dos habitaciones y tres camas por 82 GP, hasta la de Begoña i Jani, con cinco habitaciones y siete camas por 241 GP, pasando por opciones intermedias como la de Miriam, con dos habitaciones y tres camas por 190 GP, o la de Isabel, con tres habitaciones y cuatro camas por 199 GP. También hay casas en La Floresta, con cuatro habitaciones y cinco camas por 231 GP, y apartamentos familiares a veinte minutos de Barcelona.
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El registro es gratuito y la cuota anual es de 175 euros, que da acceso a intercambios ilimitados durante un año. El sistema se mueve con los GuestPoints, una moneda interna que se gana poniendo la casa a disposición de otros y que no caduca ni se infla, válida en cualquier parte del mundo. Un intercambio recíproco —tú vas a su casa y ellos a la tuya en las mismas fechas— sale a coste cero, mientras que con los GuestPoints puedes alojarte en casas sin que nadie tenga que ocupar la tuya al mismo tiempo. Cada alojamiento tiene un valor asignado por un algoritmo que tiene en cuenta el número de habitaciones, servicios como parking, terraza o piscina y la ubicación geográfica: una habitación ronda los 50-90 puntos, un piso de dos o tres habitaciones supera los 130 y una casa con piscina puede acercarse a los 250. Si te quedas corto, puedes comprar puntos, aunque el precio sube considerablemente a partir de cierto porcentaje.
Quien lo practica destaca sobre todo el ahorro —el alojamiento representa aproximadamente el 40% del coste total de un viaje— y el hecho de vivir como un local, con la comodidad de estar como en casa y sin las aglomeraciones turísticas. También se puede intercambiar aunque no seas propietario, y existen modalidades como el intercambio recíproco no simultáneo o el intercambio de habitación, que está empezando a funcionar. La plataforma incluye una sección de preguntas frecuentes que aclara dudas comunes: cómo entregar las llaves, qué hacer con la ropa de los armarios, cómo gestionar las cosas de valor o si se puede intercambiar viviendo de alquiler.
No todo es sencillo. En ciudades con mucha demanda, como Madrid o Barcelona, conseguir un intercambio puede requerir enviar decenas de peticiones, por lo que mucha gente opta a esperar propuestas y elegir la que más les encaje. Y, como en cualquier sistema basado en la confianza, hay quien ha tenido experiencias distintas: existen testimonios de usuarios que, tras algún incidente en casa, no han conseguido hacer valer la garantía anunciada. Con eso claro, el intercambio sigue siendo una opción atractiva para quien esté dispuesto a abrir la puerta de su casa a cambio de descubrir el mundo desde el salón de otra persona.
Fecha de publicación
23 de julio de 2026
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