
El gran tesoro natural de Sant Cugat es el Parque Natural de la Serra de Collserola, un espacio protegido de más de 8.000 hectáreas que abraza el municipio: un 44% de su superficie cae dentro de sus límites, con las reservas parciales de la Font Groga y la Rierada-Can Balasc. El problema es que este verano no se puede pisar. La Generalitat mantiene cerrado el acceso a Collserola todo el verano de 2026 tras detectar seis nuevos positivos de peste porcina africana (PPA) en jabalíes el 11 de junio, y la restricción afecta a todo el mundo que no sea residente de la zona o trabaje en empresas del parque. Con el acceso cortado, toca buscar alternativas fuera del perímetro afectado.
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La buena noticia es que el entorno ofrece rutas viables. El Plan Alfa, vigente el 21 de agosto, situó en nivel 2 —peligro alto de incendio— a los parques del Garraf, de Olèrdola y del Foix, pero Sant Miquel del Fai, en el Parc Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac, reabrió el 15 de agosto y no está en peligro muy alto, aunque su mejor época sigue siendo la primavera y el otoño. Aquí hay una ruta estrella: la «Ruta de les balmes», 11,9 kilómetros con 440 metros de desnivel acumulado que visitan tres de las principales cavidades rocosas y se hacen en unas cinco horas. Para quien busque más, existe una ruta lineal de 18,6 kilómetros que une Terrassa con el pueblo medieval de Mura atravesando el parque, con tramos umbríos y terrenos áridos y desniveles que superan los 600 metros.
Más cerca de casa quedan los paseos cortos y fáciles, ideales para ir con niños. El Camino Ermita de la Salud, en Valldoreix, son 2,1 kilómetros de ida y vuelta sin grandes desniveles, aptos para hacer porteando: se sale desde la plaza Joan Gassó, se toma el camino del frente marcado con una cadena y se llega hasta la ermita; para volver se baja unos 280 metros hasta una torre de alta tensión pintada de rojo y blanco y se sigue por la masía Ortiga-Can Monmany, espacio de agricultura ecológica. El Camino al Tibidabo, desde Les Planes, son 3 kilómetros desde el restaurante Can Cortés hasta enfrente de la catedral del Tibidabo y la puerta del parque de atracciones, más otros 3 de vuelta, con vistas al bosque que rodea Sant Cugat y Barcelona. Y el Camino Pinyer, en el Eixample, es un paseo llano y ancho muy usado por vecinos, familias y perros que adentra el bosque hasta la zona del Club de Hípica de Collserola y la masía restaurante Vilallonga.
Si te quedas por el municipio, hay hitos que merecen una parada: la Torre Negra, torre de defensa medieval del siglo XII muy bien conservada; el Pi d'en Xandri, un pino piñonero monumental de más de 250 años y 23 metros de altura; la Ermita de Sant Medir, románica del siglo X y rodeada de encinar; y el Pantano de Can Borrell, un pequeño embalse sobre la riera de la Rabassada construido a principios del siglo XX, aunque las escaleras de acceso siguen cerradas. Un par de avisos prácticos: conviene llevar agua, porque la mayoría de las fuentes son naturales y no están tratadas; y si vas con perro, lo recomendable es llevarlo atado. Para dudas concretas, la Oficina de Turismo de Sant Cugat atiende en el 936 759 952 y por WhatsApp en el 646 686 877.
Fecha de publicación
22 de agosto de 2026
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