
Hay planes que no piden coche ni maletas, solo un tren corto desde Barcelona. Uno de ellos es el claustro románico del Monasterio de Sant Cugat, en el Vallès Occidental, uno de los conjuntos románicos más importantes de Cataluña y de Europa. Está en pleno casco antiguo, en la Plaça d'Octavià, y se puede visitar sin pagar entrada, algo que no es habitual en un monumento de este peso.
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La construcción empezó hacia 1190, gracias a la donación testamentaria de Guillem de Claramunt, que quería ser enterrado junto a la tumba del mártir Cugat; el conjunto monástico se terminó en 1220. El maestro de obras fue Arnau Cadell, que también dirigió las obras del claustro de la catedral de Girona. Cadell vivió en el monasterio hasta 1207 y dejó su firma en una pequeña lápida junto a un capitel del ángulo noreste, donde se le representa esculpiendo un capitel corintio: es el primer autorretrato de la historia del arte catalán. La inscripción reza: 'Hec est Arnalli sculptoris forma Catelli qui claustrum tale construxit perpetuale'.
El claustro es un cuadrado casi perfecto: cada ala mide unos 30 metros y el patio ronda los 900 metros cuadrados. Cada galería tiene tres series de cinco arcadas, separadas por contrafuertes y sostenidas por dos columnas independientes de piedra de Girona. En total hay 144 columnas y capiteles, un número simbólico que alude a las medidas de los muros de la Jerusalén celestial del Apocalipsis. En el centro del jardín hay una fuente-lavamanos que evoca el Paraíso del Génesis.
Las galerías no son iguales. La occidental daba a la portería, la hostería, la despensa y la bodega; la norte, a la cocina, al refectorio y al calentador, el único espacio con lumbre; la de levante albergaba la enfermería y más tarde la capilla de la Santa Cruz. La galería sur, la última en construirse, era la que daba acceso a la iglesia y se dedicaba a la lectura y al escritorio. Es la única que sigue un plan narrativo: cuenta la historia de la salvación, desde Dios mayestático entre leones, pasando por Adán y Eva, Noé y Abraham, hasta la dormición de María y la psicomaquia. Los capiteles están esculpidos en piedra de Montjuïc entre finales del siglo XII y el XIII, y representan escenas de la vida monástica, episodios bíblicos, figuras animales y criaturas de la antigua mitología.
La iglesia es otro capítulo: uno de los mejores ejemplos de la transición del románico al gótico en Cataluña, con un cimborrio del siglo XIII de ocho caras y un rosetón de 1337, de más de ocho metros de diámetro, uno de los tres más grandes conservados en el país. El monasterio, fundado en el siglo IX sobre un antiguo castrum romano, fue declarado Bien de Interés Cultural en 1992.
Este año, la UAB está escaneando en 3D los capiteles para su preservación y difusión, en colaboración con el Centro de Visión por Computador, el Ayuntamiento de Sant Cugat, la Diputación de Barcelona y el Museo de Sant Cugat. El claustro y el museo abren de martes a sábado de 10:30 a 13:30 y de 16:00 a 19:00, y los domingos y festivos de 10:30 a 14:30; la iglesia, todos los días de 08:00 a 13:00 y de 17:00 a 20:00. Los lunes no festivos cierra.
Fecha de publicación
11 de agosto de 2026
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