
Hay sitios que se ven en las fotos y parecen una cosa, y luego llegas y te das cuenta de que son otra muy distinta. El claustro románico del Monasterio de Sant Cugat, en el Vallès Occidental, es uno de esos casos. Se considera uno de los conjuntos románicos más importantes de Cataluña y uno de los más destacados de Europa, y lo que más impresiona es que está muy bien conservado.
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La historia del lugar da para mucho. El claustro se levantó sobre los restos de un castrum romano, el de Octaviano, y sobre el martyrium de san Cugat, Cucufate, mártir del siglo III. La construcción empezó hacia 1190, por una donación testamentaria de Guillem de Claramunt, y se terminó en 1220. El maestro de obras fue Arnau Cadell, que también dirigió las obras del claustro de la catedral de Girona. En el ángulo noreste, junto a un capitel, dejó su firma en una pequeña lápida y se autorretrató esculpiendo; es el primer caso registrado en la historia del arte catalán de que un artista firme y deje su autorretrato en sus obras. La inscripción en latín dice: «HEC EST ARNALLI SCULTORIS FORMA CATELLI QUI CLAUSTRUM TALE CONSTRUXIT PERPETUALE» («Esta es la figura del escultor Arnau Cadell, que tal claustro construyó a perpetuidad»). Cadell, nacido hacia 1180 y fallecido en 1221, es considerado el primer artista catalán conocido con nombre y apellido.
El claustro tiene planta cuadrangular, con cuatro alas de unos 30 metros cada una y un patio central de unos 900 metros cuadrados. Cada galería se sostiene sobre dos columnas independientes de piedra de Girona, con un total de 144 columnas y 144 capiteles, un número que remite a las medidas de los muros de la Jerusalén celestial del Apocalipsis. Los capiteles están esculpidos en piedra de Montjuïc entre finales del siglo XII y el XIII, con una decoración vegetal exuberante en las arquivoltas y un tímpano liso. Las escenas mezclan la vida de los monjes, episodios bíblicos, escenas profanas, figuras animales y criaturas mitológicas. Solo el ala sur sigue un plan narrativo diacrónico de la historia de la salvación, que va de Dios mayestático entre leones hasta la psicomaquia. La fuente-lavamanos central evoca el Paraíso del Génesis.
El monasterio en su conjunto es Bien de Interés Cultural y Bien Cultural de Interés Nacional desde 1931. Fue fundado en el siglo IX y se fue construyendo hasta el XVI; la iglesia tiene cabecera triabsidial sobre los restos de la fortaleza romana y una fachada del siglo XIV con un gran rosetón de 8,2 metros de diámetro, mientras que la torre campanario se erigió hacia 1063.
Para visitarlo, el claustro está en la Plaça d'Octavià, 1, y la entrada cuesta 6 euros, que incluyen la audioguía; la iglesia es gratuita. Abre todos los días excepto los lunes, de 10:30 a 13:30 y de 16:00 a 19:00, con horario ampliado de junio a septiembre y solo por la mañana los domingos y festivos. La iglesia abre de 8:00 a 12:00 y de 18:00 a 20:00. Hay visitas guiadas en catalán, castellano, inglés y francés, y la visita habitual dura entre una y dos horas.
Fecha de publicación
9 de agosto de 2026