
Sant Cugat tiene un vecino que no suele salir mucho en las guías turísticas, pero que casi todo el mundo reconoce por nombre: el CAR, el Centro de Alto Rendimiento. Está en la avenida Alcalde Barnils, gestionado por el Ministerio de Deporte, y es una de las cuatro grandes instalaciones de élite del país, junto a los centros de Madrid, Sevilla y Valencia. Para quien vive en el Vallès, es ese recinto donde se concentran selecciones enteras antes de una competición internacional.
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La historia tiene su punto curioso. El centro se inauguró el 17 de octubre de 1987, aprovechando unas instalaciones que la Comunidad de Mutuas Patronales de Accidentes de Trabajo había construido en 1974; se eligió el sitio por ese equipamiento ya levantado y por la cercanía con Barcelona. En apenas un año, entre octubre de 1986 y octubre de 1987, el proyecto pasó del papel a la realidad. Y esa cercanía con la capital catalana fue clave: durante los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, celebrados entre el 25 de julio y el 9 de agosto, el CAR sirvió de base de operaciones para buena parte de las delegaciones.
Lo que se vive dentro no es solo entrenamiento. El CAR se presenta como una instalación pública que pone los medios técnicos y científicos más avanzados al servicio del deporte competitivo, con proyectos de investigación en ciencias del deporte y un enfoque interdisciplinar: en la unidad de Ciencias, Medicina y Tecnología conviven preparadores físicos, médicos, fisioterapeutas, fisiólogos, psicólogos del deporte y expertos en biomecánica. Además, el centro insiste en que la formación académica y humana importa tanto o más que la deportiva: hay un instituto dentro donde los deportistas pueden cursar la ESO y el Bachillerato con un profesorado cualificado, y una residencia para concentraciones.
En cuanto a lo que hay para entrenar, la lista es larga. Empezó con esgrima, halterofilia y tenis de mesa, y con el tiempo sumó lucha, judo, natación y atletismo; hoy se practican 24 deportes distintos. Entre ellos hay una pista de atletismo de 400 metros con seis calles y zonas de salto, una piscina climatizada de 50 x 25 metros con diez calles para competición, otra piscina de 50 metros para natación y waterpolo, una de 30 metros para natación sincronizada y un foso de saltos con palancas de hasta 10 metros. También hay cuatro pistas de tenis de resina sintética, tres de tierra batida, campo de fútbol de hierba natural, fútbol playa, salas de boxeo y halterofilia, zona de esgrima y tiro, tenis de mesa, dos pistas de voleibol playa, salas de taekwondo, judo y lucha, y áreas completas de gimnasia rítmica y artística. Por ahí pasan estancias de preparación de fútbol, balonmano, voleibol, hockey, tenis, natación, gimnasia o taekwondo, ya sean selecciones españolas, equipos catalanes o delegaciones extranjeras.
Si te acercas, hay un detalle que merece la pena notar: frente a la entrada está la escultura de mármol de Rosa Serra, realizada en 1992 y que funciona como logotipo de la institución. La escultora, nacida en Vic en 1944, es conocida por su obra de gran formato y monumentos públicos, y en 1985 firmó la Suite Olympique, una colección de 38 bronces que representan los deportes olímpicos y que están en la sede del Comité Olímpico Internacional en Lausana. Su trabajo está repartido por espacios públicos de muchos países y en 2008 recibió la Gran Cruz de Sant Jordi de la Generalitat.
Fecha de publicación
24 de julio de 2026