
Hoy domingo, la Plaça d'Octavià se ha llenado de sardanes. El 51º Aplec de la Sardana ha vuelto a tomar el centro de Sant Cugat del Vallès en dos turnos, a las 11:30 y a las 16:30, una cita que el Ajuntament y la Entitat Sardanista de Sant Cugat organizan cada año el último domingo de septiembre. La jornada se ha repartido en dos bloques con dinámicas distintas: por la mañana, una ballada llarga y lliure; por la tarde, el concurso de colles improvisades, en el que se forman grupos espontáneos de entre ocho y diez personas para bailar una sardana valorada por un jurado.
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La música ha corrido a cargo de cuatro cobles. La protagonista ha sido la Jovenívola de Sabadell, fundada en 1976 por Salvador Saumoy, acompañada por la Mediterrània, La Principal del Llobregat y la Sant Jordi-Ciutat de Barcelona. Entre las piezas interpretadas ha sonado «L'aplec de Sant Cugat», la sardana que Ramon Vilà i Ferrer (1912-2003) compuso pensando en esta cita y que acumula 66 interpretaciones y está grabada en el CD «Sardanes de Sant Cugat del Vallès» (AVS 5.1998). El resto del repertorio ha ido rotando por títulos como «Dubte», «Tot el que m'has regalat», «Posidònia», «Tenacitat», «Festa d'argent a Palamós», «Sardana incògnita», «Galanesa», «Amb espardenyes noves», «Joguines i sardanes» y «Sol de tardor».
El concurso de colles improvisades es, quizá, el momento más animado del día. La mecánica es sencilla: se juntan personas que no necesariamente bailan juntas y, en unos minutos, montan una colla improvisada para afrontar una sardana. El jurado valora el resultado, y ahí es donde el Aplec deja de ser un recital para convertirse en algo más participativo. La ballada llarga y lliure de la mañana, en cambio, es más pausada y abierta a quien quiera sumarse al corro.
Detrás de todo esto está la Entitat Sardanista de Sant Cugat, una entidad sin ánimo de lucro que mantiene viva la tradición y que no se limita a este día. Tiene una coral propia, la Sardacant, que ensaya los miércoles a las 20:00 h en la Casa de Cultura, en el carrer Castellví, 8. Si el tiempo no acompaña, el Aplec tiene plan B: se traslada al Poliesportiu de la Guinardera, en la calle d'Avel·lina Casadevall, 4, para que la lluvia no lo cancele.
Para quien no lo haya seguido, el Aplec es una buena excera para acercarse a la sardana sin compromiso. No hace falta saber bailar para mirar, y mucho menos para sumarse a una colla improvisada. La cita se repite cada último domingo de septiembre, así que, si este año no has podido bajar a la Plaça d'Octavià, el calendario ya te dice cuándo volverá.
Fecha de publicación
27 de septiembre de 2026
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