
Hay sitios que no pretenden reinventar la rueda y que funcionan precisamente por no hacerlo. La Nova Avinguda Bar-Restaurant, en el Carrer de Carles Marti i Vila de Sant Boi, es uno de esos: cocina mediterránea y de mercado, ambiente familiar y raciones que no se quedan cortas. Es el tipo de sitio al que uno va con niños o con un grupo grande sin agobiarse, y que se defiende bien tanto para el menú del día como para una comida más larga.
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La carta se mueve por terreno conocido. Hay menús del día y de fin de semana con platos tradicionales: fideuà, paellas, carrilleras, lacón, ensalada rusa, patatas bravas, gazpacho, cerdo ibérico, codillo, canelones, pollo, bonito, arroz y solomillo. También sale carne a la brasa, quesos, sopas y postres caseros, con la crema catalana como referencia. En cuanto a precios, el menú de mediodía del domingo ronda los 13,90 euros, la paella a la carta para dos personas cuesta 17 euros y la cerveza se sirve a 2,3 euros. Los postres son artesanos, un detalle que se agradece cuando uno no quiere cerrar con lo de siempre.
En lo práctico, el restaurante está a 333 metros de la estación FGC-Sant Boi y muy cerca de la Colònia Güell, así que encaja bien en una ruta por la zona. Tiene terraza al aire libre, wifi, televisión, accesibilidad para sillas de ruedas y servicio de reservas, y acepta tarjetas de crédito Visa y Mastercard. También permiten sacar vino y cerveza. Para aparcar, hay una zona a 185 metros en el Carrer de Josep Torras i Bages, además del estacionamiento en la propia calle.
Sobre el ambiente, las valoraciones dan una idea bastante clara. El restaurante mantiene una nota general de 4,0 sobre 5 con más de 4.200 valoraciones en plataformas de menús, y un 8,8 sobre 10 en Google con 959 opiniones. Las reseñas recientes de 2026 destacan la comida casera, las raciones abundantes y el trato amable, aunque algunos clientes señalan que las mesas están algo apretadas y que la limpieza del lavabo podría mejorar. Con ese volumen de opiniones, lo más justo es tomarlo como un sitio honesto, sin pretensiones y con buena relación calidad-precio.
Un apunte sobre su historia reciente: en abril de 2026 se informó de un cambio de dueños, que mantuvo el menú de platos combinados y los precios asequibles. Antes, en enero, se había comentado que ya no lo regentaban los mismos propietarios y que la cocina había incorporado influencias asiáticas. Sea como sea, la línea que se mantiene es la de siempre: cocina sencilla, raciones generosas y precios contenidos. Si vas en fin de semana o en festivo, conviene reservar con antelanto, que es cuando más se llena. Y si te apetece alargar la jornada, la Colònia Güell queda a un paso, así que el restaurante funciona igual de bien como parada antes o después de acercarse a ver aquel conjunto modernista.