
Hay restaurantes que se explican por su dirección y el Restaurante Poma es uno de ellos. Está en el Bajo de Guía, el barrio marinero de Sanlúcar de Barrameda, justo enfrente del Coto de Doñana y a un paso de la playa. Lo fundó Francisco Odero Salas en 1988 y hoy lo lleva su yerno, Vicente Domínguez del Ojo. Por dentro, el local no oculta su origen: las paredes se llenan de herramientas y utensilios marineros, y la planta baja tiene una barra amplia para tapear, mientras que el primer piso guarda un comedor con ventanales desde los que se ve el parque natural.
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La cocina va directa al grano: mariscos y guisos de estilo clásico. El producto estrella son los langostinos de Sanlúcar, que aparecen en los langostinos con tomate, con esa salsa que es casi una institución aquí. El plato más afamado, según quien lo conoce, es el arroz a la marinera, una mezcla de mar y tierra con varios tipos de mariscos. A partir de ahí, la carta se mueve por lo que manda en la zona: puntillitas al ajillo hechas de forma distinta a lo habitual, salpicón de marisco, una zarzuela, atún mechado, pez espada al ajillo, coquinas, almejas, rape al pan frito, bacalao agridulce sobre salsa de puerros y hasta una hamburguesa de corvina. También hay raciones a la plancha, pescados fritos, sopas, ensaladas y el plato del día.
Lo que más se repite en las valoraciones es la calidad de la materia prima, que se califica como sobresaliente, y el trato cuidado en sala. En Minube mantiene un 5 sobre 5 basado en seis valoraciones específicas, mientras que otras fuentes acumulan una puntuación cercana al 4,2 con más de 1.600 reseñas. El precio ronda los 20 o 30 euros, con algunas estimaciones que lo llevan hasta los 40, lo que mucha gente considera ajustado para la calidad que se sirve. La experiencia se completa con el entorno: comer frente al Coto de Doñana suma puntos que no dependen de la cocina.
Si vas en verano, conviene tener claras un par de cosas. El restaurante abre todos los días, tanto para almorzar como para cenar, pero las reservas se gestionan por teléfono en dos franjas concretas: de 11:30 a 13:30 y de 20:00 a 21:30. Y un apunte para quien planee una escapada en invierno: el local cierra por vacaciones del 7 de enero al 17 de febrero, fechas en las que no atienden llamadas ni reservas, que se retoman una vez terminadas las vacaciones. Fuera de ese paréntesis, es una parada segura para quien busque cocina marinera clásica en uno de los rincones más reconocibles de Sanlúcar.