
El Observatorio de Aves de las Salinas de Bonanza está en la zona norte de Sanlúcar de Barrameda, junto al río Guadalquivir y dentro del entorno de las marismas sanluqueñas. Es un punto de observación al aire libre, no un local con recepción ni un centro de visitas, y el acceso es gratuito. Las salinas, con tradición de producción de sal desde el siglo XIV, forman un paisaje de lagunas y caminos abiertos que también está relacionado con el Espacio Natural de Doñana y sus zonas de protección.
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La principal razón para acercarse es la variedad de aves. En las lagunas pueden verse flamencos, avocetas, cigüeñuelas, chorlitejos patinegros, correlimos, garcetas, gaviotas y charranes. También se han registrado moritos comunes, águilas pescadoras, milanos y otras especies migratorias. El observatorio cuenta con un cartel informativo sobre las aves del entorno, incluidas algunas amenazadas como la malvasía cabeciblanca, la focha moruna y la garcilla cangrejera. En la cercana Laguna de Tarelo, especialmente durante el invierno, pueden concentrarse hasta 200 ejemplares de malvasía cabeciblanca, además de anátidas, garzas, cormoranes y limícolas.
Se llega siguiendo la señalización desde la carretera secundaria que une Bonanza y Algaida. Hay un aparcamiento y, desde allí, toca caminar unos cientos de metros. También se puede llegar a pie por un camino de tierra, aunque su estado puede empeorar después de lluvias. El recorrido es llano, no circular y bastante expuesto al sol, por lo que conviene llevar binoculares, agua, gorra, protección solar y repelente de mosquitos. En verano resulta más cómodo ir a primera hora o por la tarde, evitando las horas centrales. Si el terreno está mojado, es mejor no salirse de las zonas firmes.
El entorno incluye el Pinar de la Algaida, con áreas recreativas y un carril bici de unos 4,5 kilómetros, aunque el observatorio se disfruta sobre todo con calma y sin acercarse demasiado a las aves. No está permitido arrojar residuos, acampar ni acceder con vehículos a motor por las zonas restringidas; estas conductas pueden conllevar sanciones de hasta 300.000€. Al tratarse de un espacio natural, la experiencia depende mucho de la época del año, la marea y la distancia desde la que se observen las aves.
Fecha de publicación
13 de agosto de 2026