
Hay citas que se explican solas, y la Feria de la Tapa de Sanlúcar de Barrameda es una de ellas: una enciclopedia en miniatura para saborear la ciudad. La idea es sencilla y es lo que la hace funcionar: reunir en un mismo espacio lo mejor de la identidad culinaria local, servido en formato tapa, con un amplio abanico de establecimientos hosteleros que sacan sus preparaciones más variadas y singulares. Para quien quiere descubrir los sabores más representativos de Sanlúcar sin moverse de un sitio, es el resumen perfecto.
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Si te apetece ir al grano, lo primero que hay que tener claro es que aquí el producto manda. La cocina del Bajo de Guía es la gran protagonista, con los langostinos de Sanlúcar —cocidos, a la plancha o al ajillo—, las tortillitas de camarones, el pescaíto frito (chocos, boquerones, cazón en adobo) y el arroz con mariscos como platos estrella. Y, por supuesto, nada de esto se entiende sin una Manzanilla fría con D.O. Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda y un rebujito, con marcas locales como Barbadillo (Solear), Hidalgo (La Gitana), Argüeso y Herederos de Argüeso.
Para quien quiera seguir el hilo fuera del recinto, hay una parada que casi todo el mundo señala: la Casa Balbino, en la Plaza del Cabildo, 14. Desde 1939 es una referencia histórica para las tortillitas de camarones, hasta el punto de que se la conoce como «El Templo de las Tortillitas». Las cifras que manejan dan una idea del volumen: elaboran una media de 3.500 tortillitas diarias y consumen unos 250 litros de aceite, con cada tortillita a 1,25 euros. Es el tipo de sitio que explica por qué Sanlúcar se toma tan en serio su tapeo.
La Feria de la Tapa se entiende mejor si se mira dentro del contexto más grande de la ciudad. Sanlúcar vive su gastronomía a lo grande también en la Feria de la Manzanilla, que este año se celebró del 2 al 7 de junio, con el Lunes de Resaca el día 8. El recinto, en la Calzada de la Duquesa Isabel, frente a la desembocadura del Guadalquivir y con el Parque Nacional de Doñana al otro lado, juntó 57 casetas, 43 atracciones y más de 70 puestos de juegos y comida, con entrada gratuita. Allí, además del tapeo, hubo paseo de caballos, novillada y corrida de toros en la Plaza de Toros de El Pino, un coso neomudéjar inaugurado el 1 de julio de 1900 por el arquitecto Antonio Arévalo Martínez, con 5.600 localidades y un ruedo de 37 metros.
Así que, si lo que buscas es una manera cómoda y completa de probar Sanlúcar bocado a bocado, la Feria de la Tapa es el punto de partida ideal. Es, en el sentido más literal, una enciclopedia para saborear la ciudad: un mismo lugar, muchos establecimientos y todo el producto del Bajo de Guía sobre la mesa. Con una Manzanilla fría acompañando, es difícil pedir más.
Fecha de publicación
28 de septiembre de 2026