
El domingo pasado Mutxamel volvió a oler a gasolina y goma quemada. El Eslàlom Vila de Mutxamel – Trofeu Enric Pastor se corrió junto al antiguo matadero, en la zona de La Verónica, y sirvió para que el automovilismo regresara al municipio después de años. La jornada empezó a las 10:00 con los entrenamientos libres, siguió con los entrenamientos oficiales y luego se encadenaron la Carrera 1 y la Carrera 2, hasta que a las 14:30 se entregaron los trofeos en la Sala Cultural Antiguo Matadero. El recorrido partía de la avenida Francisco Bernabeu Alberola y llegaba hasta la calle Notari Josep Blanquer, con una zona habilitada para el público en la avenida de la Libertad que contaba con servicio de barras.
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En total pasaron por el trazado 33 pilotos: doce juniors, cuatro jóvenes de Mutxamel y nueve pilotos mutxameleros. Hubo una novedad para la primera vez: se incluyó la participación de un vehículo eléctrico. El podio lo acaparó el club organizador, Cadeal Motor Club, con el holandés Albert Marcel Klokgiesters primero al volante de un Fiat Seicento, José Carlos Cuevas segundo y Jorge Aparicio tercero. Entre los más jóvenes, Álex Ferrer se impuso en la clasificación Junior.
El nombre del trofeo explica el trasfondo de la prueba. El homenaje es para Enric Pastor, que fue presidente del Club de Automovilismo de Mutxamel y falleció hace poco más de un año en un accidente de tráfico. Ese club empezó su actividad en los años noventa y albergó pruebas de ámbito nacional durante veintiún años, hasta la última competición en 2019. La organización corrió a cargo del Cadeal Motor Club y del Club Automobilisme de Mutxamel, y la prueba ocupa la sexta posición del calendario.
La presentación se hizo el viernes en rueda de prensa, con el alcalde de Mutxamel, Rafael García, el concejal de Deportes, José Ángel Pérez, el presidente del Club de Automovilismo de Mutxamel, Antonio Forner, y el vicepresidente de la Federación de Automovilismo de la Comunitat Valenciana, Víctor Cañizares. La fecha no fue casual: la carrera se programó como antesala de las fiestas de Moros y Cristianos, declaradas de Interés Turístico Autonómico, que se celebran del 7 al 12 de septiembre. Así que el eslalom funcionó también como aperitivo para lo que empieza hoy mismo en el municipio.
Para quien no lo tenga muy claro, un eslalom no es una carrera de velocidad pura en circuito, sino una prueba de habilidad en la que hay que sortear conos y obstáculos en el menor tiempo posible. Es un formato que se presta mucho a ver de cerca, porque el trazado es compacto y el público queda a pocos metros de los coches. En Mutxamel, con el antiguo matadero como telón de fondo, encajaba bien. La combinación de nostalgia por el pasado del club y el homenaje a un ex presidente le dio un tono distinto al de una prueba cualquiera del calendario, y dejó la puerta abierta a que el automovilismo no se quede en una cita puntual.
Fecha de publicación
7 de septiembre de 2026
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