
Exposición que recupera la figura del comerciante salmantino Luis González de la Huebra con objetos de los siglos XIX y XX, explorando la modernidad y la cultura visual.
La Filmoteca de Castilla y León ha abierto una exposición dedicada a Luis González de la Huebra (1855-1922), un comerciante salmantino que quizá no te suene, pero que fue una pieza clave para entender cómo llegó la modernidad a la ciudad a finales del siglo XIX. La muestra está abierta desde el 15 de julio y reúne una cantidad de material que impresiona solo con mirarla: 459 objetos originales, entre los que hay cámaras fotográficas y hasta un laboratorio fotográfico portátil de 1905, junto a 1.334 cristales de linterna mágica, negativos, fotografías y material estereoscópico. Es, literalmente, el inventario de una vida dedicada a mirar y a coleccionar.
Para situarte un poco, González de la Huebra no era un funcionario ni un artista, sino un comerciante que tenía su negocio en la calle San Pablo. Lo que lo distingue es que viajó a las Exposiciones Universales de París de 1878, 1889 y 1900, esos grandes escaparates donde se enseñaba lo último que se estaba cocinando en Europa en cuanto a técnica y cultura. De allí volvió con la cabeza llena de ideas y convirtió el comercio familiar en una especie de gabinete de curiosidades, un sitio donde podías encontrar las novedades del momento en fotografía, artes decorativas e industria. En aquel entonces, tener una tienda así en Salamanca era como tener una ventana abierta a lo que estaba pasando en el resto del continente.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Salamanca y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
La colección que vas a ver es el legado que sus descendientes donaron a la Filmoteca, que es donde se conserva. Más que una simple acumulación de trastos antiguos, la exposición plantea un recorrido por la modernidad y la cultura visual de la Salamanca de finales del siglo XIX, esa época en la que la fotografía y las imágenes empezaban a cambiar la forma en que entendíamos el mundo. Si te pica la curiosidad por saber cómo se veía y se fotografiaba la ciudad hace más de cien años, o simplemente te apetece ver de cerca ese laboratorio portátil de 1905, ya sabes dónde buscar: la Filmoteca de Castilla y León, en Salamanca.