
Si los domingos por la mañana tu plan suele ser perderte entre puestos de antigüedades, este mes te toca cambiar de barrio. El Rastro de Salamanca, ese mercadillo dominical donde se mezcla lo viejo con lo usado, se traslada durante todo septiembre a la zona del cementerio, en el barrio de Pizarrales. El motivo es el de siempre en estas fechas: el recinto ferial de La Aldehuela se llena de atracciones hasta final de mes, así que el rastro busca sitio donde quepa.
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Las fechas confirmadas para 2026 son los domingos 6, 13, 20 y 27 de septiembre. El montaje se hace desde las 7:30 hasta las 9:00, el mercado abre de 9:00 a 14:00 y la recogida se alarga hasta las 15:00. Se calcula que habrá alrededor de 400 puestos, aunque algunas fuentes hablan de unos 300, así que el tamaño no cambia mucho respecto a lo habitual. Los puestos se instalan en la avenida de Carmen Martín Gaite, en dirección a la glorieta del Obispo Mauro Rubio, junto a la confluencia con la carretera de Ledesma. No se ocupa el tramo de la avenida del Obispo Sancho de Castilla que va de la calle Luis Sala Balust hasta la glorieta del Obispo Bobadilla, en paralelo a la tapia del cementerio, lo que deja libre el acceso al camposanto. La Policía Local y los servicios municipales ya han ultimado la señalización, con los puestos delimitados y numerados para que cada vendedor ocupe el sitio que le corresponde por su número de licencia.
Lo que se vende allí es tan variado que cuesta resumirlo. Hay ropa, calzado, marroquinería, flores, plantas, artesanía, numismática, filatelia, mineralogía, libros, revistas, artículos musicales, antigüedades, ferretería y bricolaje, y hasta tecnología y accesorios de teléfonos. Lo que no se puede vender son carnes, pescados, lácteos frescos ni alimentos de riesgo sanitario. Según los datos más recientes, gran parte de las ventas se concentran en los libros infantiles, la joyería de acero y la ropa femenina, junto con calzado, ropa interior, camisetas, bolsos, juguetes y antigüedades como muebles viejos, espejos y relojes. Para montar un puesto hace falta autorización municipal del Ayuntamiento de Salamanca, con alta en el IAE, Seguridad Social, seguro de responsabilidad civil y, si se venden alimentos, carné de manipulador; la autorización es anual y renovable.
Conviene saber un par de cosas antes de ir. El Rastro de Salamanca es uno de los mercadillos más grandes de Castilla y León, y el acceso es adecuado para niños y personas con movilidad reducida, con aparcamiento adaptado, aunque no hay aseos ni asientos adaptados. Sobre el pago, se aceptan tarjetas de débito y crédito, pero no se admiten pagos con NFC ni solo efectivo. Si te lo pierdes este mes, el mercadillo volverá a su lugar habitual, La Aldehuela de los Guzmanes, el primer fin de semana de octubre, una vez que se desmonten las atracciones. Por ahora, los domingos de septiembre se pasan por Pizarrales.
Fecha de publicación
4 de septiembre de 2026