
Seguro que si has paseado hoy por el centro te habrás fijado en el ambiente especial que se respira. Como cada 25 de julio, día de Santiago, la Plaza Mayor de Salamanca se convierte en el escenario de uno de los ritos más nuestros y antiguos: la colocación de La Mariseca. Desde la espadaña del Ayuntamiento, la silueta negra del toro acompañada por la bandera de España ya vuelve a velar por la ciudad, anunciando de manera oficial que las Ferias y Fiestas en honor a la Virgen de la Vega están a la vuelta de la esquina. Un año más, los bomberos municipales han subido hasta lo alto del Consistorio para fijar este símbolo tan arraigado mientras la Banda Municipal de Música amenizaba el momento con pasodobles taurinos y se escuchaban los tradicionales nueve cohetes, uno por cada día de las fiestas de septiembre.
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Es curioso pensar cómo esta costumbre ha ido cambiando de ubicación a lo largo de los siglos sin perder un ápice de su esencia. La tradición se remonta al siglo XV, cuando Salamanca ni siquiera contaba con la Plaza Mayor actual y La Mariseca se instalaba en el antiguo Rollo de la Plaza de San Martín. Con la inauguración de nuestro icónico recinto en el siglo XVIII, pasó a colocarse en el Pabellón Real y no fue hasta 1840 cuando se trasladó definitivamente a la espadaña del Ayuntamiento. Además, la propia figura del toro que vemos hoy arriba es una pieza histórica que data de ese mismo año 1840. Aunque hoy asociamos su izado únicamente a las fiestas patronales de septiembre, en su origen servía para anunciar cualquier festejo taurino importante del año, desde San Juan de Sahagún hasta las celebraciones por nacimientos reales o canonizaciones.
En cuanto al origen de su nombre, coexisten varias explicaciones populares que se han ido transmitiendo de generación en generación. Por un lado, están quienes sostienen que rinde homenaje a un encargado que falleció intentando colocar la figura en tiempos pasados; por otro, la teoría más extendida apunta a que se colocaba como un augurio para atraer el tiempo seco y evitar que las lluvias arruinaran los festejos programados. Sea cual sea la historia exacta, lo cierto es que la música de la Banda Municipal —fundada en 1965 y dirigida hoy por Mario Vercher Grau— y la imagen de La Mariseca recortada contra el cielo de la plaza forman parte de la identidad salmantina. La estructura permanecerá en la espadaña hasta el final de las fiestas, el próximo 15 de septiembre, recordando a todos los vecinos que los días grandes de la ciudad están ya muy cerca.
Fecha de publicación
25 de julio de 2026
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