
La Plaza de Anaya lleva estos días un aspecto distinto al habitual, con los puestos de cerámica repartidos por su superficie. Se trata de la XXXVIII Feria del Barro de Salamanca, que arrancó el 14 de agosto y se puede visitar hasta el domingo 23. La inauguración oficial corrió a cargo del concejal de Hacienda, Fernando Rodríguez, del presidente de Arbasal, Óscar Dueñas, y del director de Negocio y Marketing de Caja Rural de Salamanca, Vicente Jaén.
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El número que se repite en los dos lados del charco es el mismo: veinte artesanos, entre españoles y portugueses, son los que montan sus puestos y exponen sus piezas. La organización recae en la Asociación del Barro de Salamanca, Arbasal, que lleva sosteniendo esta cita desde 1988 y cuenta con el apoyo del Ayuntamiento. El peso mayor lo pone Castilla y León, y dentro, sobre todo, la propia Salamanca, aunque el mapa se amplía con presencia de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Madrid, País Vasco, Asturias, La Rioja, Cantabria y Portugal.
El horario es el que marca el ritmo del paseo: de 10:00 a 14:30 y de 17:00 a 22:00. Es decir, que hay una pausa al mediodía y la feria vuelve a abrir por la tarde, cuando el calor afloja y el plan se presta más a una vuelta tranquila. Esa misma estructura da margen a que se pueda acercar quien trabaje por la mañana y a quien prefiera el atardecer, y es también lo que la convierte en un plan cómodo para ir en familia, sin prisas y al aire libre.
La plaza elegida tiene su propia historia. La Plaza de Anaya fue reformada entre 1972 y 1975 bajo el proyecto del arquitecto Víctor Caballero Ungría, y desde entonces acoge este tipo de citas. Que la feria llegue ya a su edición número treinta y ocho no es un detalle menor: Arbasal la organiza desde 1988, y mantenerla viva casi cuatro décadas después dice bastante del arraigo que tiene el oficio del barro en la zona.
En el fondo, lo que se ve es sencillo: puestos llenos de piezas de cerámica, artesanos que explican su oficio y una plaza del centro convertida durante unos días en mercado. No hay entradas ni taquilla, así que el único requisito es acercarse en el horario indicado. Queda más de una semana por delante, con el cierre previsto para el 23 de agosto, así que hay tiempo de sobra para elegir el día que mejor venga.
Si te apetece un paseo distinto por el centro y no te importa que el protagonista sea el barro, la Plaza de Anaya es el sitio. Con veinte expositores reunidos y el respaldo municipal, la feria se ha convertido en una de las citas artesanales del verano salmantino, y este año repite con el mismo formato que la ha hecho durar tanto: puestos al aire libre, artesanos de aquí y de Portugal, y horario partido para disfrutarla con calma.
Fecha de publicación
19 de agosto de 2026
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