
La noche del viernes 28 de agosto hay cita con el cielo: un eclipse parcial de Luna que se podrá ver desde toda España y del que Salamanca sale como una de las zonas privilegiadas. Aquí se podrá contemplar el fenómeno completo antes de que el satélite se oculte, con la Luna situada hacia el oeste durante el proceso. No hace falta ningún equipo especial: se ve a simple vista, sin gafas ni precauciones, aunque un telescopio o unos prismáticos ayudan a seguir con más detalle los accidentes de la superficie lunar y el avance de la sombra.
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El eclipse ocurre cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna e impide que la luz solar llegue directamente al satélite. Para que esto pase, los tres astros tienen que quedar prácticamente alineados. En ese momento, la Tierra proyecta un cono de sombra con dos zonas: la umbra, donde no llega radiación solar directa, y la penumbra, donde la luz queda bloqueada solo en parte. De ahí salen los tres tipos de eclipse lunar: el total, cuando toda la Luna entra en la umbra; el parcial, cuando solo una parte queda dentro; y el penumbral, mucho más difícil de notar, que apenas oscurece la superficie lunar.
Lo más llamativo es el cambio de color. Cuando la Luna queda eclipsada puede teñirse de rojizo porque la atmósfera terrestre desvía parte de la luz solar hacia ella: la luz azul se dispersa con facilidad y los tonos rojizos son los que consiguen atravesar la atmósfera y alcanzar la superficie lunar. La visibilidad varía según la zona del país: en el centro y el este peninsular, las islas Baleares y Melilla, la Luna se pondrá antes de que termine la fase parcial; en el resto de la Península, Canarias y Ceuta, el ocaso lunar llega después, así que allí se podrá seguir el desarrollo durante más tiempo.
Para disfrutarlo desde Salamanca conviene elegir un lugar con el horizonte despejado y pocos obstáculos que puedan ocultar el satélite. La contaminación lumínica no es un problema importante para observar la Luna, aunque alejarse de las zonas con más iluminación artificial hace más agradable la contemplación del cielo y permite distinguir otros cuerpos celestes durante la noche.
La frecuencia de estos eventos depende de la posición de los tres astros. La órbita de la Luna alrededor de la Tierra está inclinada unos cinco grados respecto al plano en el que la Tierra gira alrededor del Sol, por lo que los tres cuerpos no se alinean con la frecuencia necesaria para que haya eclipses cada mes. A lo largo de un año se producen entre cuatro y siete eclipses, sumando los de Sol y los de Luna. Cuando la Luna se sitúa entre la Tierra y el Sol, en fase de luna nueva, puede haber un eclipse solar; cuando queda en dirección opuesta, en fase de luna llena, es cuando se produce el eclipse lunar. El último eclipse de Luna fue en septiembre de 2025, así que este es el siguiente turno.
Fecha de publicación
26 de agosto de 2026