
El Cerro de San Vicente está en camino de convertirse en Bien de Interés Cultural. El Ayuntamiento de Salamanca ha anunciado que solicitará esa declaración siguiendo el Reglamento de la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla y León, un trámite que se formalizará tras terminar las obras del Portillo de San Vicente y de la plataforma superior, previstas para finales de la primavera de 2026. El alcalde, Carlos García Carbayo, lo adelantó durante la visita a la conclusión de esos trabajos.
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Para entender por qué un mirador merece tal protección, hay que mirar hacia abajo. El cerro es el más occidental de los tres sobre los que se asienta la ciudad, junto al Teso de las Catedrales y al Teso de San Cristóbal, y se considera el primer lugar de asentamiento humano estable de la actual Salamanca, surgido hace 2.700 años, en la Primera Edad del Hierro. Las excavaciones, lideradas por los arqueólogos Cristina Alario y Carlos Macarro tras veinticuatro años de trabajo, han exhumado unos 400 metros cuadrados de un poblado con viviendas circulares y rectangulares de piedra y adobe, con bancos continuos en el interior. Entre los hallazgos destaca una pieza de fayenza con pan de oro que representa a Hathor, diosa del Antiguo Egipto, llegada por las rutas comerciales fenicias hace 27 siglos, además de semillas carbonizadas de cebada y bellotas y restos de huesos de ovejas, caballos, perros y ciervos.
La historia posterior se superpone en capas. En el siglo X se fundó aquí el convento de San Vicente, primera fundación monástica de la ciudad; en 1143 pasó a la Orden de Cluny y en 1504 a la Orden Benedictina Reformada. Durante la Guerra de la Independencia, los franceses lo convirtieron en fortín en 1809 y el edificio acabó destruido en el Sitio de Salamanca de 1812. Tras la desamortización el cerro se convirtió en barrio popular, y en 1951 se construyó sobre él el Colegio Mayor de Nuestra Señora de Guadalupe, derribado en 2003 para dar paso a los trabajos arqueológicos. En 2025 se dotó de nuevo contenido al espacio museístico, centrado en la evolución histórica de la ciudad desde la Edad de Hierro hasta hoy.
Las obras recientes han costado cerca de 1,6 millones de euros, financiados con Fondos Europeos Next Generation: 587.294,48 euros para el Portillo y 1.011.930,66 para la plataforma superior. El Portillo recupera un vial histórico y restablece la comunicación peatonal entre el paseo de San Vicente, el barrio y el parque arqueológico; durante su ejecución aparecieron restos de la capilla mayor y capillas laterales de la iglesia del convento, lo que obligó a ejecutar una escalera para salvar el desnivel. La plataforma superior se ha transformado en un parque naturalizado con recorridos que funcionan como un tapiz de capas históricas y vegetales. Las obras sacaron además a la luz un pozo de nieve, el quinto encontrado en el subsuelo de la ciudad, y los cimientos de la iglesia benedictina.
El Museo del Cerro de San Vicente, inaugurado en mayo de 2025 con 1,3 millones de euros del Plan de Recuperación, es una propuesta contemporánea e interactiva en la calle San Narciso, 25. El recorrido guiado se divide en diez etapas, desde los audiovisuales hasta la transformación del barrio, dura una hora y media, es gratuito y requiere inscripción previa en salamancaymas.es. Abre los viernes de 19:00 a 21:30, los sábados de 11:30 a 14:00 y de 19:00 a 21:30, y los domingos de 11:30 a 14:00, con videomapping cada noche de 22:00 a 00:00. Junto al yacimiento están el Parque Arqueológico del Botánico, con más de 14.000 especies arbustivas, y el Centro de Interpretación de la Muralla, que muestra un tramo de la muralla de Helmantiké que Aníbal contempló en el año 220 antes de Cristo.
Fecha de publicación
9 de agosto de 2026