
Sagunto tiene un vínculo con el wushu que no se nota a primera vista, pero que sus deportistas llevan años poniendo en el mapa. El nombre más reciente es el de Yago Gómez, vecino de Puerto de Sagunto, que el Ayuntamiento homenajeó en el salón de plenos junto al alcalde Darío Moreno y el concejal de Actividad Física, Salud y Deportes, Javier Timón, tras su segundo puesto en el Campeonato Nacional de Wushu Tradicional disputado en junio en Vinaroz. Allí se llevó la plata en estilos de imitación, concretamente en el de la Mantis, y el cuarto puesto en la modalidad de arma larga, el Pu Dao, representando a la Federación Valenciana de Wushu. No es su única marca: debutó en el 17 Spring Dragon Wushu International Tournament de Catanzaro, en Italia, entre más de 500 deportistas de treinta países, y se colgó el bronce también en el Pu Dao, y antes había ganado una plata en el Campeonato Autonómico de la Comunidad Valenciana. Gómez entrena desde los cuatro años en la Escuela de Artes Marciales Thieulam de Puerto de Sagunto y ahora está en proceso de rehabilitación de una lesión.
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El club Thieu Lam no es nuevo en esto. En el Campeonato de España de Wushu Tradicional celebrado en Pamplona a principios de noviembre de 2022, con más de 150 deportistas, sumó seis medallas para Sagunto: oro infantil femenino para Nerea Kandahar Romero, plata cadete masculino para Aiden Hernández, oro y bronce en mano vacía y arma larga para Estela Grolier, plata para Sergio Hernández y bronce para Francisco Javier Artesero. Fue el único campeonato oficial realizado en España a nivel tradicional, organizado a través del Consejo Superior de Deportes y la Real Federación Española de Judo y Deportes Asociados, con formas técnicas de más de un siglo de antigüedad.
Para quien no lo conozca, el wushu es el arte marcial chino que popularmente se llama kung fu, con más de 3.000 años de historia y millones de practicantes. En España se entrena en clubes y escuelas, con competiciones nacionales e internacionales. La versión tradicional se diferencia del wushu competitivo —mucho más acrobático y gimnástico— en que se centra en las formas tradicionales, el combate y la salud, combinando técnicas de lucha, formas llamadas taolu y ejercicios de salud, con una carga cultural y filosófica importante. Se practica en dos modalidades: el taolu, que son los sistemas de lucha con y sin armas ordenados por estilos, y el sanda, el combate uno contra uno basado en técnicas tradicionales y muy presente en las artes marciales mixtas.
La historia del wushu es larga y compleja. Desde el Paleolítico se habla de Fu Xi como ancestro; en el Mesolítico aparecen flechas, arcos, escudos y alabardas; y entre los siglos XVI y XI a.C., en la dinastía Xia, llegan los sables dao, las hachas jin y los carros como arma principal. En el siglo XII a.C., el emperador Wu Yi mandó hacer un Ou Ren, una figura humana de madera, para practicar el Bo, la pelea sin armas. El carácter quan significa fuerza, no boxeo, y bo es quizá la palabra más antigua conservada. El monasterio budista de Shaolin desarrolló sus métodos de entrenamiento y su moralidad, y se dice que Bodhidharma creó más de cien movimientos. Con el tiempo se dividieron dos escuelas: la del norte, con más peso en los miembros inferiores, y la del sur, de ataques con manos y dedos. Kung-fu, en realidad, significa experiencia.
En la segunda mitad del siglo XX se oficializó el wushu moderno, más acrobático y espectacular pero con menos utilidad marcial, que fue el que se estandarizó en China tras 1949. El wushu tradicional, el que se practica en Sagunto, reivindica esa otra vertiente: la de las formas antiguas, el combate real y la salud, más que la exhibición.
Fecha de publicación
11 de agosto de 2026