
Hay monumentos que uno pasa por delante sin detenerse, y el Teatro Romano de Sagunto es uno de ellos. Queda en la ladera septentrional de la ciudad, al noroeste del foro, donde aprovecha una pendiente y una concavidad natural de la montaña para ganar acústica sin apenas esfuerzo. Se construyó hacia mediados del siglo I d.C., en tiempos del emperador Tiberio, aunque su planificación viene de la época de Augusto. El resultado es un hemiciclo excavado en la roca con capacidad para unas 8.000 personas y un diámetro superior a los 90 metros, con una orchestra de 22. El 26 de agosto de 1896 fue declarado Monumento Nacional, y con ello se convirtió en el primer edificio de España en recibir esa distinción y en el primer teatro de Hispania. Treinta años después, ese aniversario se celebra con el teatro como protagonista.
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La historia del edificio no ha sido precisamente tranquila. Durante siglos sirvió de cantera para levantar el castillo y algunas casas de Sagunto, y en la Edad Media tuvo uso militar. La primera representación gráfica que se conserva es la que hizo Anton Van den Wyngaerde para Felipe II en 1563. En plena guerra de la Independencia, en 1811, Francisco Jaramillo llegó a recomendar su voladura. Entre 1956 y 1974 se realizaron trabajos de consolidación supervisados por Alejandro Ferrán, y en 1984 nació la idea de rehabilitarlo por completo. El proyecto, obra de los arquitectos Giorgio Grassi y Manuel Portaceli, se aprobó entre 1988 y 1989 y se ejecutó entre 1990 y 1994. Esa intervención acabó en los juzgados: el Tribunal Supremo la declaró ilegal en 2000, 2003 y 2008, aunque la orden de demolición nunca se cumplió por el riesgo de dañar los restos históricos.
Ese pasado accidentado es parte de lo que hace interesante acercarse hoy. El teatro sigue en uso y en él se representan obras, sobre todo en verano, y su rehabilitación, terminada en 1994, lo mantiene en una situación que se ha descrito como «ilegal-alegalidad» tras las sentencias. Para quien lo visite, lo más reconocible es la división en scaenae, cávea y orchestra, y merece la pena asomarse al conjunto de túneles y vomitorios. Las excavaciones de 1991 confirmaron que el teatro se reformó a mediados del siglo III, y de aquel trabajo salieron a la luz capiteles corintios y una inscripción ibérica.
El 130º aniversario se ha trasladado también a Madrid, donde el Teatro Romano es protagonista en el Museo Arqueológico Nacional dentro de la exposición 'Vitrina CERO. De la tragedia griega a la comedia romana: el teatro clásico', que puede verse en ese espacio hasta el 18 de octubre. El acto de presentación incluyó la conferencia 'El teatro romano como icono político urbano: Saguntum', impartida por la catedrática emérita de Arqueología Carmen Aranegui Gascó y presentada por la directora del MAN, Isabel Izquierdo Peraile, con la asistencia del alcalde de Sagunto, Darío Moreno Lerga, y la concejala de Cultura, Ana María Quesada. Es una buena excusa para mirar con otros ojos un espacio que, aunque esté ahí todos los días, pocos se detienen a observar.
Fecha de publicación
19 de septiembre de 2026
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