
Hay citas que parecen pequeñas pero que cuentan mucho sobre un lugar, y la Romería de Benicalaf es una de ellas. El próximo domingo 2 de agosto, la Vall de Segó celebra su vigésimo quinto aniversario, una cifra redonda para una tradición que nació con una idea muy concreta: no dejar que un antiguo poblado desapareciera del todo del mapa. La organiza la Associació Amics de Benicalaf y junta en una misma jornada a los cinco municipios de la subcomarca: Faura, Quart de les Valls, Benifairó de les Valls, Quartell y Benavites.
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El origen explica buena parte del encanto. La romería la pusieron en marcha Ramón Micó Colomer y Josep Martínez Rondan, y se celebró por primera vez en 2002 para conmemorar el centenario de la adhesión de Benicalaf a la parroquia de Benavites. Benicalaf fue un municipio independiente hasta el 14 de abril de 1856, cuando se anexionó a Benavites por Real Decreto. Hoy está totalmente despoblado y lo único que queda en pie es la iglesia de Santiago, también conocida como de Sant Jaume, un edificio del siglo XVIII con planta rectangular de una sola nave, capillas laterales, bóveda de medio cañón con lunetos y frescos religiosos en el interior, y una portada de estilo manierista. El templo funcionó como iglesia hasta 1901 y está declarado bien de interés cultural. El nombre, por cierto, viene probablemente del árabe banī Ḫalaf, «hijos de Jalaf». En 1849, Pascual Madoz describía el lugar con 37 casas, iglesia parroquial, dos hornos de pan y dos molinos de aceite, y una población de 41 vecinos y 130 almas.
La jornada se reparte entre los pueblos. Los romeros de Benavites arrancan a las 4:30 y los de Faura a las 5:00, para encontrarse y completar juntos el trayecto hasta la iglesia de Santiago Apóstol; el grueso de la peregrinación se desarrolla entre Quartell y Benicalaf. El recorrido es circular: empieza en la Parroquia de la Mare de Déu dels Àngels de Benavites y termina en el templo de Sant Jaume de Benicalaf. En Benavites hay desayuno para recuperar fuerzas, misa de descubrimiento en procesión junto a la Mare de Déu dels Àngels y bajada procesional hasta el poblado. Para quien no pueda hacer todo el camino a pie, existe el 'trenet', un servicio pensado para facilitar la participación de personas mayores o con movilidad reducida, que luego hace varios trayectos de vuelta hasta los pueblos de origen.
Una vez en Benicalaf llega el momento más comunitario: el desayuno «de sobaquillo», donde cada participante lleva su propio entrepà, mientras que la Associació Amics de Benicalaf y l'Ajuntament de Benavites ponen los refrescos y la fruta. Para este aniversario, la asociación ha editado unos pañuelos conmemorativos. La romería no es solo una caminata: en septiembre de 2023 fue reconocida con el premio en la categoría de Tradición durante los XII Premis Camp de Morvedre, celebrados en el restaurante El Mirador de Sagunt, una gala que reunió a más de 200 personas y entregó dieciséis galardones. El alcalde de Benavites, Carlos Gil, la ha descrito como una de las tradiciones más arraigadas de la Vall de Segó y como un ejemplo de cómo se mantiene viva la memoria colectiva.
Fecha de publicación
24 de julio de 2026