
Hay rincones que se explican mejor por lo que cuentan que por lo que se ve a primera vista, y la Cueva Santa de Altura es uno de ellos. Es un santuario rural, centro de peregrinación y culto mariano, muy visitado en la comarca del Camp de Morvedre, en la provincia de Castellón, dentro de la Sierra Calderona, a unos 12 kilómetros del pueblo de Altura. Lo particular empieza por el acceso: el santuario ocupa una sima de unos 20 metros de profundidad, conocida también como la cueva del Latonero, a la que se baja por una escalera flanqueada por azulejos con nombres, fechas y rostros de miles de peregrinos.
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La historia que sostiene el lugar viene de lejos. La tradición sitúa el origen de la imagen en 1410, cuando Fray Bonifacio Ferrer, hermano del predicador San Vicente Ferrer y prior de la Cartuja de Vall de Crist, talló una pequeña figura de yeso de apenas 20 centímetros. Según la leyenda, un pastor la dejó olvidada en la cueva y, casi un siglo después, una aparición mariana reveló a otro pastor dónde estaba. La imagen, llamada Blanca Paloma, muestra el rostro anciano de la Virgen vestida de viuda con sobretoca, y junto a ella reposan los restos de Fray Bonifacio Ferrer. El bajorrelieve mide 20 centímetros de alto por 10 de ancho, y lo curioso es que, pese a la humedad de la cueva, el yeso no se ha deteriorado en los seiscientos años transcurridos, mientras que el hierro y la madera del entorno sí lo han hecho. En mayo de 2011 fueron robadas la recaudación y la imagen de la patrona, una copia de 1940, que aún no han recuperado.
El otro gran reclamo es el agua que brota de las paredes y el techo, considerada remedio milagroso para cegueras, parálisis y males incurables. Las crónicas del jesuita José de la Justicia, de 1664, documentan la recuperación de un matrimonio desterrado de Jérica que pasó nueve días lavándose con esa agua; en 1726, una romería masiva terminó con una sequía que se resolvió con nieve y lluvia durante una semana, salvando las cosechas, y de ahí viene la canción infantil Que llueva, que llueva, la Virgen de La Cueva. La última curación documentada es de abril de 1996, cuando una vecina de Sueca con párkinson irreversible recuperó la movilidad. Hoy el santuario recibe unos 200.000 peregrinos al año.
Para ir, hay que pasar de largo Altura en dirección a Alcublas por una carretera de unos 12 kilómetros que lleva al parking, gratuito pero escaso. El acceso es gratuito y abre de martes a viernes de 10:00 a 13:30 y de 15:30 a 18:30, y sábados, domingos y festivos de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:00, con la Eucaristía a las 13:00. Al salir, se puede subir zigzagueando hacia lo alto del Mont Mayor, con unos 1.015 metros, desde donde se dominan los valles del Turia y del Palancia; es un tramo de aproximadamente un kilómetro con bastante pendiente y mitad pedregoso, no recomendado para personas con muletas o en silla de ruedas. La cueva, durante siglos, sirvió también como refugio de pastores y viajeros.
Fecha de publicación
15 de septiembre de 2026
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