Sabadell es conocida por su pasado textil y ese apodo de la 'Manchester catalana', pero pasear por sus calles del centro revela un paisaje donde el ladrillo fabril convivió con la elegancia y la fantasía del modernismo. Más allá de las grandes fábricas de lana, la burguesía de principios del siglo XX dejó su impronta en fachadas singulares, despachos comerciales y edificios institucionales llenos de esgrafiados, cerámicas y trabajo en hierro forjado. Para descubrir este patrimonio se puede hacer un itinerario circular a pie de hora y media aproximadamente que arranca en la calle de l'Estació, justo frente al emblemático Hotel Suís, proyectado en 1902 por el arquitecto municipal Juli Batllevell.
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El eje del carrer de la Indústria concentró gran parte de la actividad administrativa de la época y conserva joyas arquitectónicas de primer orden. En esta misma vía encontramos la Casa Ponsà (1891-1892), obra de Gabriel Borrell que actualmente acoge el Archivo Histórico de la ciudad, y el deslumbrante Despatx Lluch (1908-1909), diseñado también por Batllevell, donde destacan sus capiteles decorados con rosas en relieve y el refinado uso del trencadís. En la misma zona sobresalen la Escola Sagrada Família, con sus característicos arcos parabólicos y detalles azulejados, y la antigua Fàbrica Sallarès Deu, un complejo fabril proyectado en sus orígenes por Eduard Maria Balcells que hoy acoge la sede de la Companyia d'Agües. Muy cerca, en la calle Sant Josep, el Despatx Genís i Pont muestra una fachada de clara influencia secesionista con elaborados detalles cerámicos y figuras de dragones.
A medida que nos adentramos en el entramado comercial del centro, las sorpresas modernistas continúan en cada esquina. En la calle del Pedregar destaca la fachada de la Farmàcia Argelaguet, obra de Modest Casademunt con vistosos paneles cerámicos alusivos a la profesión. Unos metros más allá, en la calle Gràcia, el imponente edificio de la Antiga Caixa d'Estalvis de Sabadell, diseñado por Jeroni Martorell entre 1906 y 1915, destaca por su alegórica ornamentación sobre el ahorro y la cultura. Martorell también firmó la Antiga Escola Indústrial d'Arts i Oficis en la calle d'en Font, un edificio fácilmente reconocible por su torre cilíndrica y los remates en cerámica vidriada verde.
El recorrido se puede completar paseando sin prisa por la Rambla, la arteria histórica que albergaba la antigua salida hacia Barcelona. Aquí se suceden elementos de gran interés como la fachada del antiguo Hotel España, el Casal Pere Quart (residencia señorial conocida como 'Voltes de Ca l'Oliver') y el Teatre Principal. Para rematar el paseo con un toque local, resulta imprescindible acercarse a la Pastelería Genescà para probar las belgues, la especialidad dulce más típica de la ciudad. Si te quedas con ganas de más, la Casa Arimon en la calle Arimon o los Safareigs de la Font Nova completan una mirada distinta al patrimonio arquitectónico sabadellense.
Fecha de publicación
5 de agosto de 2026
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