
Hay edificios que cambian de oficio sin perder el sitio. El faro de Roquetas de Mar, levantado en 1863 e inaugurado oficialmente el 31 de diciembre de ese mismo año, dejó de guiar barcos en 1942, cuando una señalización más moderna en el acceso del puerto lo dejó en segundo plano. Después de pasar tiempo como vivienda del responsable del puerto, en 1998 se terminó su rehabilitación con una subvención de la Unión Europea y se convirtió en lo que es hoy: una sala de exposiciones culturales gestionada por el Ayuntamiento.
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El edificio conserva su planta rectangular y esa torre troncocónica semiempotrada de 9,5 metros, con una altura focal de 17,5 metros, que lo hace tan reconocible. Por dentro, el espacio se organiza en dos salas donde rotan exposiciones de pintura, fotografía y escultura cada quince días, durante todo el año. La entrada es gratuita y el acceso es posible para personas con movilidad reducida, aunque el recorrido se limita a las salas culturales de la planta baja y no siempre se puede subir a la linterna ni a la parte superior. Está en la avenida Zzbuenavista B, 3, muy cerca del Puerto Pesquero y de la playa de La Bajadilla.
Lo interesante es que el faro no está solo. Forma parte del llamado «triángulo cultural de Roquetas», junto al Castillo de Santa Ana y el Anfiteatro del Faro, este último inaugurado en mayo de 2003. El castillo, una fortificación del siglo XVII declarada Bien de Interés Cultural de Andalucía el 29 de junio de 1985, se puede visitar por dentro y se divide en tres espacios: la primera planta guarda exposiciones permanentes, como la serie fotográfica 'Fragmentos de una vida que pasa' de Jesús de Perceval y una colección de 82 aguafuertes de Francisco de Goya; la segunda planta se dedica a las maquetas navales; y el patio funciona como centro de interpretación con salas de exposiciones itinerantes. Abre de martes a sábado de 10:00 a 13:00 y de 17:00 a 20:00, y los domingos de 11:00 a 13:00, con los lunes cerrados y entrada gratuita.
El entorno completa el paseo. A un paso está el Aula del Mar, un museo de 500 metros cuadrados dedicado a la relación de Roquetas con su costa, los cetáceos y la arqueología, y el Museo de Gabriel Cara, que repasa los orígenes del municipio con maquetas artesanales y elementos históricos, incluida una recreación casa por casa de la Roquetas de los años cuarenta. Y, por supuesto, el Puerto de Roquetas de Mar, que es a la vez puerto deportivo y el origen mismo del municipio, con su actividad pesquera como hilo conductor. Así que una visita al faro se convierte fácilmente en una mañana entera por el casco antiguo, con el castillo, el anfiteatro y los museos del entorno.
En resumen, el faro es una parada sencilla y gratuita que encaja bien en un plan familiar por la zona del puerto. Dos salas que cambian cada dos semanas, entrada libre y acceso adaptado, con el Castillo de Santa Ana y el Aula del Mar a unos pasos para quien quiera alargar la ruta.
Fecha de publicación
30 de julio de 2026
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