
El fin de semana pasado el hall del centro comercial ParqueRivas, en la avenida de la Técnica, se convirtió en una pequeña embajada de China. Entre el viernes 11 y el domingo 13 de septiembre, el espacio acogió 'Un viaje a China', una serie de talleres gratuitos y de libre acceso pensados para niños y niñas, con una programación que mezclaba caligrafía, pintura, lengua y artes marciales. La organización corrió a cargo de la Escuela de Chino Luna y del centro de artes marciales Shaolin Rivas, que fueron los responsables de traer esas disciplinas al barrio.
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El ciclo empezó el viernes por la tarde con el taller de abanicos de seda pintada, en el que los más pequeños diseñaron y pintaron su propio abanico tradicional chino. Fue la puerta de entrada más plástica del programa, y sirvió para poner el tono de lo que vendría después: actividades manuales y participativas más que una simple exhibición.
El sábado fue el día más variado. Por la mañana, de 12:00 a 14:00, llegó 'Mi primera clase de chino', una sesión para acercarse a los primeros vocablos del chino mandarín a través del juego, pensada para que el idioma no diera miedo. Por la tarde cambió el registro por completo: el entrenamiento Shaolin, con el Kung Fu tradicional que impartió el propio centro de artes marciales Shaolin Rivas. Fue el momento más físico del fin de semana, y el que mejor encajaba con el nombre del ciclo.
El domingo cerró el círculo con dos citas más. Por la mañana, otra vez de 12:00 a 14:00, hubo taller de pintura tradicional china con tinta y pincel, y por la tarde, de 18:00 a 20:00, un acercamiento a la Ópera de Pekín en el que los asistentes pintaron su propia máscara tradicional. Con esa última actividad se despidió el programa, que mantuvo durante los tres días el mismo esquema horario: las mañanas de 12:00 a 14:00 y las tardes de 18:00 a 20:00.
En cuanto al público, los talleres estaban pensados para niños y niñas de entre 4 y 12 años, aunque una de las fuentes apuntaba a que eran recomendables incluso a partir de los 3, así que el rango acabó siendo bastante amplio. El hecho de que todo fuera gratuito y de libre acceso ayudó a que pasaran por allí familias que quizá no se habrían acercado a una actividad de este tipo en otro contexto. El domingo 13 fue el último día, y con él se cerró esta primera edición del ciclo en el hall del centro comercial.
Para quien se lo perdió, queda el precedente: una propuesta cultural diferente y familiar, montada en un espacio cotidiano y con entrada libre, que durante tres días cambió el ambiente habitual de ParqueRivas por uno muy distinto al de cualquier otro fin de semana en Rivas Vaciamadrid. Queda pendiente saber si se repetirá en próximas ediciones, pero el formato —talleres cortos, temáticos y gratuitos repartidos por las mañanas y las tardes— funcionó bien para el público infantil del municipio.
Fecha de publicación
14 de septiembre de 2026