
Apenas a veinte kilómetros de Reus, en lo alto de una montaña rodeada de acantilados del Priorat, hay un pueblo que este verano ha recuperado una de sus piezas: la iglesia románica de Santa María de Siurana. Tras una adecuación de algunos espacios, el Arzobispado de Tarragona ha reabierto el templo a las visitas turísticas y al culto desde principios de julio, y la novedad más apreciada es que ahora se puede subir al campanario para observar el entorno desde arriba.
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El horario es sencillo: el templo abre de 11:00 a 18:00 h, y por sus naves pasa cada día alrededor de un centenar de visitantes, en su mayoría franceses y británicos que bajan desde la Costa Daurada. La apertura diaria corre a cargo de Fortunats Batuzayaco, seminarista de la República Democrática del Congo, y de Dominique. El cura de la parroquia, Josep Maria Gavaldà, presenta esto como una prueba piloto durante el verano, y con los resultados que está dando considera posible que las visitas continúen los fines de semana de invierno. La idea de fondo, según Gavaldà, es dar a conocer el patrimonio histórico y cultural y hacer llegar el mensaje religioso a la sociedad.
El edificio tiene historia para rato. Se construyó entre los siglos XII y XIII y está declarado Bien Cultural de Interés Nacional en la categoría de monumento histórico. Su primera mención documentada aparece en una bula del papa Anastasi IV, fechada el 25 de marzo de 1154, en una época en la que Siurana era uno de los últimos bastiones islámicos de Cataluña. Arquitectónicamente, lo más destacado es el tímpano de la puerta principal y los capiteles. En el interior se conserva una reproducción de la Virgen de Siurana, antiguamente conocida como Virgen del Agua, a la que históricamente se le pedía lluvia y buenas cosechas; cada 9 de mayo se celebra una procesión en su honor.
El entorno completa la visita. Siurana es un pueblo medieval del Priorat, en la comarca de Tarragona, con unas cincuenta casas y unos quinientos habitantes, encaramado sobre un risco. Para llegar, lo más cómodo es acceder por el cercano pueblo de Cornudella de Montsant y seguir la carretera que sube hasta Siurana, ya que no hay transporte público y el centro histórico está reservado a los residentes, así que hay que dejar el coche en el parking de Siurana, que es de pago. El pueblo es conocido por su aceite de oliva amparado por la D.O. Siurana y atrae a escaladores y aficionados a los deportes acuáticos.
Muy cerca queda el castillo de Siurana, símbolo del dominio musulmán desde el año 869 y último reducto sarraceno de Cataluña, conquistado en 1153 tras un asedio. De ahí sale la leyenda más famosa del lugar: la huella de la herradura del caballo de la reina mora Abdelazía, que prefirió lanzarse al vacío desde un risco con su caballo antes que rendirse ante los cristianos. Entre la iglesia reabierta, el castillo y el paisaje, Siurana se ha convertido en una escapada cultural y paisajística muy cerca de casa.
Fecha de publicación
24 de agosto de 2026