
El Festival Jordi Savall lleva una semana más repartiendo música antigua por el Camp de Tarragona, y todavía queda margen para acercarse. La sexta edición abrió el lunes en Montblanc, con la inauguración de la escultura sonora y lumínica LIMEN en el Antic Hospital de Santa Magdalena, y el concierto inaugural en el Santuari de la Mare de Déu de la Serra, donde la formación Euskal Barrokensamble interpretó Elkano: La primera vuelta al mundo, un repaso a la expedición de Juan Sebastián Elkano. Desde entonces, el festival ha ido moviéndose entre Aiguamúrcia, Montblanc, Valls y Alcover.
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El hilo conductor de este año es el eclipse solar total previsto para el 12 de agosto en el sur de Cataluña, y en torno a él se despliega un programa que juega con la luz y la oscuridad: obras sobre mujeres en Oriente, culturas poco accesibles y compositores menos valorados, como Mendelssohn. El acto más simbólico, el Concierto para un eclipse del miércoles, en el que Josep Maria Martí interpretó piezas de Händel y Purcell en un espacio secreto, ya colgó el cartel de entradas agotadas. Hasta el domingo, sin embargo, el calendario sigue vivo con actuaciones de Núria Rial, el Quatuor Mosaïques, Momi Maiga, Montserrat Torrent, William Shelton y Olga Paschenko, y se estrenará Lumen tenebrae, la primera obra encargada por el festival, firmada por Bernat Vivancos.
Buena parte del encanto está en los escenarios. El festival se apoya en espacios históricos y monumentales, y dos de ellos son casi protagonistas: el Real Monasterio de Santes Creus y el Real Monasterio de Poblet. Santes Creus, fundado en 1160 a orillas del río Gaià, fue uno de los monasterios más extensos de la Corona de Aragón hasta 1835 y conserva el panteón real donde descansan Pedro III el Grande y Jaime II el Justo. Poblet, en la Conca de Barberà, es la abadía cisterciense más grande de Europa y Patrimonio de la Humanidad desde 1991; todavía la habita una comunidad de unos veinticinco monjes y su Panteón Real reúne a Jaime I el Conquistador, Pedro III el Ceremonioso, Martín I el Humano y Alfonso V el Magnánimo, entre otros.
Detrás de todo esto está Jordi Savall, violagambista, director de orquesta y musicólogo nacido en Igualada en 1941, que desde 1968 se ha dedicado a rescatar la música antigua y las músicas del mundo. Es miembro de Hespèrion XXI, de La Capella Reial de Catalunya y de la fundación CIMA, y su currículum incluye la Medalla de Oro de la Generalitat en 2014, el Premio Nacional de Música de ese mismo año —del que renunció en protesta por la política cultural del gobierno de Mariano Rajoy— y el Premio Ernst von Siemens en 2026. En febrero de 2022 fue nombrado miembro de honor de la Royal Philharmonic Society de Londres.
Si te apetece música antigua en un entorno distinto al habitual, el festival sigue en marcha hasta el domingo, con conciertos repartidos por los pueblos del Camp de Tarragona. Conviene mirar la programación actualizada antes de desplazarse, porque cada cita cambia de municipio.
Fecha de publicación
12 de agosto de 2026