
Hay planes que no parecen encajar del todo en el calendario veraniego, pero que en el Baix Camp tienen su público fiel. El Concurso de Gossos d'Atura, el concurso de perros pastores de Prades, llega a su 37.ª edición este fin de semana, y es precisamente ese tipo de cita rural que funciona igual de bien para ir con niños que para quien simplemente quiera ver un oficio en directo. La prueba central se celebra el domingo 2 de agosto, con el campo de fútbol municipal como escenario, aunque el sábado ya hay ambiente en el pueblo.
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El sábado por la mañana, en la plaza Major, el concurso se abre con una muestra de oficios, talleres y degustaciones. Entre las actividades hay un taller de lana gratuito y la oportunidad de ver cómo se esquila a las ovejas de forma tradicional, un buen aperitivo antes del plato fuerte del domingo. La jornada se completa por la noche con un maridaje de vinos y quesos, con plazas limitadas y entradas que se adquieren en la Oficina de Turismo, así que conviene no dejarlo para el último momento.
El domingo es cuando el campo de fútbol municipal se convierte en pista de pastoreo. Las puertas abren temprano, con desayuno de brasa para quien quiera empezar el día así, y a partir de las once arranca la competición: más de una decena de pastores, con sus perros, tienen que demostrar su habilidad controlando un rebaño de ovejas. Los participantes vienen de Cataluña, la Comunidad Valenciana, Euskadi, Aragón, Baleares y Francia, y entre ellos hay presencia femenina, algo que la organización pone en valor. Las entradas para el público se compran en el acceso el mismo día, con un precio módico que deja claro que esto es más una fiesta del pueblo que un espectáculo para turistas.
Para quien no esté familiarizado con la prueba, el atractivo está en el detalle. Ver a un perro y a su pastor dirigir un rebaño que no siempre colabora tiene su punto: las ovejas pueden ser rebeldes, y ahí es donde se nota la diferencia entre un perro que domina la situación y uno que se queda desorientado. La organización cambia el rebaño cada cuatro participaciones para que nadie tenga ventaja, y en la segunda ronda, cuando hay que introducir a las ovejas en un redil, es donde se suele decidir el podio. Las órdenes se dan en catalán, español o euskera, según el origen del pastor, y el resultado final depende tanto del perro como de la mano que lo guía.
El concurso nació en 1988 y se celebra casi siempre el primer domingo de agosto, salvo los años de pandemia, así que es una cita muy estable en el calendario local. Más allá de la competición, la organización lo plantea como un reconocimiento al mundo del pastoreo y, sobre todo, al papel que juegan los pastores en la prevención de incendios, ya que su trabajo ayudando a limpiar el sotobosque es fundamental para mantener los bosques. Salir de Reus hacia Prades por la mañana, ver el concurso y luego pasear por el pueblo es un plan redondo y tranquilo para un fin de semana de agosto.
Fecha de publicación
30 de julio de 2026