
Hay figuras que llevan siglos yendo y viniendo por las calles de Reus, y el Àliga de Reus es una de ellas. Esta águila, pieza del Seguici Festiu y del bestiario popular catalán, está documentada en la ciudad desde 1627, aunque su historia tiene un capítulo bastante movido: en 1712, tras la Guerra de Sucesión, el Arziducado de Austria otorgó a Reus el título de ciudad y el derecho a llevar un águila en su escudo, algo que adoptaron los partidarios austriacistas, los llamados «aligots». Con el triunfo de Felipe V de Borbón, la figura fue prohibida y hasta agredida físicamente por los botiflers, pero se reconstruyó y volvió a bailarse en 1725, el año del tratado de paz. Su última salida registrada fue en 1738, después de haber participado en la fiesta en honor de sant Bernat Calbó en 1733. Aquella águila antigua era dorada, llevaba corona real, un bastón de mando y un palomino vivo en el pico, y se acompañaba de una cobla de ministrils pagada por el municipio.
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El renacimiento llegó en 1996, cuando el Col·lectiu Reusenc d'Activitats Culturals (CRAC), entidad fundada en 1992 y registrada oficialmente en 1995, recuperó la figura junto con la entidad Carrutxa. La obra se presentó el 27 de junio de 1996 en la plaza del Mercadal, diseñada por el escultor Manel Llauradó Fortuny siguiendo el estilo de las águilas tradicionales catalanas. Desde entonces, la tradición se mantiene viva cada verano con tres citas: Corpus, Sant Pere, el 29 de junio, y Misericòrdia, el 24 de septiembre. En las dos primeras lleva un palomino de guix en el pico; en la última, un ramo de flores. En 2016, por votación ciudadana, su Ball Solemne de Curt bailado en el interior del Santuario de Misericòrdia fue nombrado quinto tesoro patrimonial cultural de Reus, y en 2021 el Ayuntamiento le otorgó la Menció Honorífica Municipal por su papel como elemento festivo histórico.
La figura actual está hecha de resina de poliéster y fibra de vidrio, pintada con pa d'or patinado, y mide 2,45 metros de altura, 1,40 de anchura y 2,40 de longitud, con un peso de entre 70 y 75 kilos. Sus detalles dan cuenta del trabajo artesano: una corona de hierro forjado con vitralls, ojos de vidrio, una vara de mando de madera con un pomo de plata de ley que luce el escudo de la rosa de Reus, y el palomino de guix. En su construcción participaron Manel Llauradó Fortuny, los pintores Jaume Biosca Morera y Gerard Biosca Rodriguez, Valentí Martí Canudas 'Cal Biel' en la corona, la Joieria Ferrater en el pomo de la vara y Gerard Pouget Navarro en el palomino. La águila es propiedad de la ciudad y la bailan los miembros del CRAC, que también gestionan la Àliga petita de Reus, una nueva figura en desarrollo.
La música también tiene su nombre: las tonadas de la danza, el Ball solemne curt, el Ball solemne llarg y la marxa, son de Jesús Ventura e interpretadas por la cobla Cobla Reus Jove. El Ball Solemne Llarg se baila en la plaza del Mercadal, mientras que el Ball Solemne Curt se ejecuta ante las autoridades a la salida del Ajuntament y ante el altar de Misericòrdia. En 2023, por primera vez, hubo una portadora de la Àliga. El CRAC, asociación sin ánimo de lucro con sede en el Carrer Aleus, 5, reúne a más de un centenar de socios y mantiene otras tradiciones como el Ball de Cavallets de Reus, recuperado en 1998, y el Ball de Sederes. En 2014, Reus acogió la Trobada d'Àligues de Catalunya, con 28 águilas de distintas poblaciones y la exposición «La senyora de la Festa» en el Museu de Reus.
Fecha de publicación
25 de julio de 2026
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