
Oye, con este frío que ha entrado en Galicia, ¿a quién no le apetece una escapada al interior? Si las noticias sobre las bajas temperaturas te han hecho pensar en un plan de fin de semana, te propongo ir directamente al epicentro del invierno pontevedrés: Lalín. Este municipio, situado en el corazón de la comarca del Deza, es conocido por ser el más frío de la provincia, con altitudes que superan los 500 metros y mínimas que han llegado a los -5 °C en episodios intensos. Es el destino perfecto para abrazar el invierno y, sobre todo, para disfrutar de una gastronomía que sabe cómo combatirlo.
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Lalín, lejos del clima suave de las Rías Baixas, ofrece un paisaje que se transforma con las heladas frecuentes de enero y febrero. Las mañanas se despiertan con escarcha y aire puro, pintando los campos de blanco. Si te animas a una ruta, la zona tiene enclaves naturales que merecen la pena, incluso bajo el rigor del frío. Puedes empezar por la Fraga de Catasós, un espacio natural protegido famoso por sus robledales y castaños centenarios. Es un entorno impresionante para una caminata, con rutas de senderismo que te permiten disfrutar del bosque en su versión más gélida y silenciosa. También puedes acercarte al Pozo do Boi, donde los paisajes fluviales se mantienen atractivos incluso en invierno. Eso sí, si vas a recorrer caminos rurales, ten precaución, porque el suelo puede congelarse tras una helada.
Pero seamos sinceras, la verdadera razón para ir a Lalín en invierno es su tesoro gastronómico: el famoso Cocido de Lalín. Este plato no es solo una comida, es una institución, reconocida en toda Galicia y celebrada con su propia Festa do Cocido, declarada de Interés Turístico Nacional. Es el guiso contundente ideal para recuperar el calor corporal. El cocido es una combinación de carnes de cerdo (lacón, costilla salada, cacheira, oreja, rabo), embutidos (chorizo, morcilla), garbanzos, patatas y, crucialmente, grelos o repollo. La clave de su sabor profundo es el uso del unto, esa grasa de cerdo curada que le da la sustancia característica.
Si el cocido te parece demasiado para una sola sentada, o buscas algo más ligero para empezar, la tradición gallega tiene el antídoto perfecto contra el frío: el Caldo Gallego. Este plato, que varía según la casa, se prepara con alubias, patatas y verduras como grelos, nabizas o berzas, enriquecido con carne de cerdo salada (panceta, lacón) y, por supuesto, el unto. Es un plato que reconforta al instante y que, al igual que el cocido, mejora al día siguiente, cuando los sabores se han asentado.
Llegar a Lalín es sencillo. Si vienes desde Pontevedra ciudad, solo tienes que seguir la N-541, una ruta que te lleva a través de colinas y bosques hasta el corazón del Deza. Si vienes desde Vigo, la A-52 seguida de la N-640 te deja allí en poco más de una hora. Así que, si el frío te ha dado ganas de manta y sofá, considera cambiarlo por una escapada a Lalín. Tendrás paisajes gélidos con encanto y la mejor comida de cuchara para que el termómetro bajo cero sea solo parte de la aventura.
Fecha de publicación
1 de enero de 2026
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