
Acto institucional conmemorativo por los 25 años del hermanamiento entre Pamplona y su homónima colombiana, con presencia de autoridades y asociaciones.
El pasado 29 de mayo, el Civivox Pompelo fue el escenario del acto institucional conmemorativo por el 25 aniversario del hermanamiento entre Pamplona y su homónima colombiana. Es un dato curioso que esta relación, que se formalizó oficialmente un 29 de mayo de 2001, tenga sus raíces en el siglo XVI, concretamente en 1549, cuando el navarro Pedro de Ursúa fundó la ciudad colombiana. Durante estos veinticinco años, el vínculo ha mantenido un carácter principalmente institucional y simbólico, con hitos como visitas oficiales y campañas digitales, integrándose en la red de hermanamientos que nuestra ciudad ya mantiene con otros lugares como Bayona, Yamaguchi y Paderborn.
El acto estuvo presidido por el alcalde de Pamplona, Joseba Asirón Saez, acompañado por la Corporación municipal. Fue una jornada de encuentro que contó con la presencia del cónsul de Colombia en Bilbao, Carlos Alfonso Victoria Mena, y la participación remota del alcalde de la ciudad colombiana, Klaus Faber Mogollón, quien se unió al evento a distancia. Más allá de los discursos y el protocolo, el espacio sirvió para acercar la realidad de la ciudad sudamericana a los asistentes a través de una exposición compuesta por catorce imágenes en formato cartón-pluma. Estas fotografías ilustraban escenas de la vida diaria y las costumbres de la ciudad colombiana, ofreciendo una visión visual de su día a día.
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Un aspecto relevante de la jornada fue la participación de diversas asociaciones colombianas que tienen presencia en Navarra. El evento sirvió para reforzar los lazos con colectivos como ASOCOLÓN, Douze Solutions, Colombia Aurrera, Integración Sin Fronteras, la Asociación Tradición Latina y la Asociación Cultural Pacífico Sabor del Mar. Al tratarse de un acto celebrado en un centro cívico, el acceso fue público y gratuito, lo que permitió que tanto la ciudadanía en general como la comunidad colombiana en Navarra pudieran participar. Es una forma de mantener activa una conexión histórica que, aunque a menudo se percibe como algo lejano, sigue formando parte de la agenda cultural y social de nuestra ciudad.