
Hay rutas que no exigen nada y lo dan todo, y la Vía Verde del Irati es una de ellas. Es un itinerario lineal, corto y sin desniveles que une Lumbier y Liédena, en la comarca de Sangüesa y Prepirineo, a lo largo de unos 6,4-6,8 kilómetros. El tramo más espectacular, el que atraviesa la foz, ronda los 3,5-3,6 kilómetros ida y vuelta, con un desnivel acumulado de unos 167 metros y una duración aproximada de una hora, que se alarga a dos si se hace el recorrido circular. Por lo llano y accesible que es, se puede hacer con niños, personas mayores o movilidad reducida.
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El camino sigue el antiguo trazado del ferrocarril de vía estrecha 'Irati', que entre 1911 y 1955 enlazó Pamplona, Aoiz y Sangüesa en unos 58 kilómetros de trayecto y que fue el primer tren eléctrico de pasajeros de la península. En principio nació para transportar la madera extraída de los montes pirenaicos y abastecer la fábrica de Aoiz, antes de pasar al transporte de pasajeros. Hoy esa vía se ha convertido en una pista ancha de tierra y grava, apta para sillas de niños, sillas de ruedas y bicicletas, aunque la grava puede restar algo de comodidad.
El plato fuerte es la Reserva Natural de la Foz de Lumbier, declarada en 1987: un cañón de roca caliza con paredes que alcanzan los 150 metros de altitud y más de un kilómetro de longitud, que funciona como refugio de grandes rapaces. Por aquí se ven buitres leonados —con más de 200 parejas establecidas—, alimoches, halcones peregrinos, quebrantahuesos, águilas reales, vencejos reales y búhos reales. Cerca queda el Puente del Diablo, también conocido como Puente de Jesús, un puente en ruinas del siglo XVI situado en el límite entre Lumbier y Liédena, de un solo arco de ocho metros de luz y quince metros sobre el río, destruido en 1812 por las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia. La leyenda local cuenta que se construyó pactando con el diablo a cambio del alma de una campesina llamada Cliastela, que lo bautizó como "Puente de Jesús" al llegar antes de la hora pactada.
Un par de cosas para tener en cuenta antes de ir. La vía atraviesa dos túneles excavados en la roca, uno de 167 metros y otro de unos 200, que no tienen iluminación interior, así que conviene llevar linterna. Al final del recorrido, cerca de Liédena, hay paneles informativos y acceso a la antigua estación ferroviaria, y los últimos dos kilómetros se separan del río Irati para discurrir entre campos de cereal. En la entrada de la foz hay un parking de pago en temporada alta —3 euros al día, con tarifas reducidas para motos, coches y autobuses— con baños y zona de picnic con barbacoas. Se puede ir todo el año, aunque en primavera y verano la vegetación está en su máximo esplendor y en otoño el follaje se tiñe de ocres y dorados. En temporada alta, lo ideal es llegar a primera hora de la mañana.
En cuanto al equipamiento, basta con calzado de suela estable, ropa cómoda por capas, protección para el sol y la lluvia, hidratación y algo de comer. Si vas en bici, no olvides el casco y una prenda de abrigo para los túneles. La foz queda a unos 40 kilómetros de Pamplona Iruña, y en Lumbier, en la Plaza Mayor, está el centro de interpretación de la naturaleza. Y si te quedas con ganas de más, cerca están la Foz de Arbaiún, a veinte minutos y con paredes de hasta 400 metros, y la Foz de Benasa.
Fecha de publicación
22 de septiembre de 2026
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