
Si paseas por la calle San Nicolás, es casi imposible que no te fijes en el trasiego constante de la Vermutería Río. Este local, que ocupa los números 15 y 17, es uno de esos nombres que forman parte del paisaje de Pamplona desde hace décadas. Aunque el concepto de vermutería moderna con su estética actual arrancó en enero de 2015, su historia viene de mucho más atrás, concretamente de 1963, cuando Joaquín Barberena abrió el antiguo Bar Río un par de portales más allá. Hoy, bajo la gestión de Roberto Irurzun, Roberto Recasens y Javier Preboste, el sitio mantiene esa esencia de bar de siempre pero con un envoltorio mucho más actual.
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Lo que realmente mueve a la gente hasta aquí es su producto estrella: el frito de huevo. No es solo un pincho, es casi un símbolo de la ciudad. La receta se ha mantenido intacta desde los años sesenta y consiste en medio huevo duro envuelto en una bechamel cremosa, rebozado con una pasta tipo Orly que queda muy crujiente. Es tan demandado que tienen un contador en la pared para registrar las ventas, inspirado en los locales clásicos de Barcelona. De hecho, hace apenas unas semanas, en enero de 2026, alcanzaron la cifra histórica de dos millones de fritos vendidos. Tras este logro, el contador se reinició a cero el pasado 26 de enero, por lo que si vas estos días estarás participando en el inicio de la nueva cuenta millonaria.
Lo que diferencia al Río de otros bares de la zona es su filosofía de cocina hecha al momento. A diferencia de otros locales donde los pinchos reposan en la barra, aquí las elaboraciones salen directamente de los fogones tras pedirlas. Además del huevo, que suele rondar los 2,20 euros, tienen otras opciones muy valoradas como el frito de pimiento, la croqueta de queso Idiazabal o la de carrillera. Reseñas recientes de clientes destacan también la calidad de su cerveza servida en copa de cristal fino y la rapidez del servicio, incluso cuando el local está lleno, algo habitual los jueves de juevintxo y los fines de semana.
El ambiente es otro de los puntos fuertes. El local tiene un diseño que mezcla ladrillo visto y madera, creando un espacio cómodo donde conviven cuadrillas de toda la vida con gente más joven. Se definen como "gente de barra", lo que significa que el corazón del local es ese mostrador donde se charla y se consume de pie o en mesas altas. Para beber, su seña de identidad es el Martini de grifo, aunque también cuentan con una buena selección de vinos navarros y vermús embotellados.
Si tienes pensado ir a comer algo más contundente, también ofrecen ensaladas, bocadillos y hamburguesas, como la conocida como "Crónicas carnívoras". Su horario es bastante amplio, abriendo desde las 08:30 de la mañana de lunes a jueves (un poco más tarde los fines de semana) hasta la medianoche. Es un lugar que ha sabido evolucionar sin perder la receta que les dio la fama, lo que les valió ser reconocidos como el Mejor Bar de Pintxos 2025 en el campeonato de Euskadi y Navarra. En definitiva, es una parada técnica para entender la cultura del tapeo en el Casco Viejo pamplonés a través de un bocado sencillo pero ejecutado con precisión.
Fecha de publicación
26 de febrero de 2026
Sitio Web
Visitar WebUbicación
Cómo llegarPrecio
€€
Teléfono
948 22 51 04Cocina
Española, Tapas, Tradicional, Tapería
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