
Ayer viernes arrancó la Ruta de la Casquería y este año la Asociación Navarra de Pequeña Empresa de Hostelería (ANAPEH) ha organizado un evento potente porque han conseguido que se apunten 37 bares y restaurantes, lo que supone el récord de las últimas ediciones. Hasta el 1 de marzo podemos dedicarnos a probar platos de esos que antes hacían nuestras abuelas pero que ahora están volviendo a las barras con mucha fuerza. Aunque casi todo se concentra en Pamplona, la ruta llega a otros ocho sitios como Huarte, Sarriguren, Olloki, Ecay de Lónguida, Arbizu, Lekunberri, Lerín y Elbete. Es una oportunidad para ver cómo ingredientes que a veces nos dan un poco de respeto, como los morros, las manitas o la lengua, se convierten en bocados que realmente valen la pena si están bien cocinados.
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Lo que me ha parecido más curioso de esta edición es que no todo son las típicas cazuelicas de callos, que también las hay y muy buenas. Han metido formatos que no te esperas, como la pizza de birika con miel de ajo que tienen en Olio, o los tacos de carnitas de oreja de cerdo en El Retrogusto es Mío de Sarriguren. Si te va algo más tipo sándwich, en Olatzea de Arbizu han preparado uno de rabo de cerdo crujiente que suena bastante bien. También hay cosas como fajitas de carrilleras en el Kantxa, talo de lengua con mole en el Gatza o incluso anticuchos bolivianos en La Remolacha. Se trata de jugar un poco con el producto de siempre pero dándole una vuelta para que no parezca tan serio, mezclando texturas crujientes con guisos de los de mojar pan.
Si te quedas por Pamplona, tienes 29 paradas para elegir. Por la zona de la Estafeta y el Casco Viejo están los clásicos como Casa Juanito con su pimiento sesudo, Adokin con manitas, o Chez Belagua y El Mentidero que tiran más por los morros y callos de toda la vida. En la Plaza Consistorial, El Mol ha preparado un guiso que lleva de todo: callos, morros, oreja y manitas. Pero lo bueno es que la ruta se mueve también por los barrios. En la Txantrea tienes el Harpea, el Ona con pata de pollo al chilindrón o el Ezkaba. Si te pilla mejor la Rochapea, puedes pasarte por el Gastón o el Boulevard. Incluso en Iturrama o San Juan hay sitios como el California o el Tal para Cual metidos en el ajo. Es una forma diferente de redescubrir bares de la ciudad a través de un ingrediente muy nuestro.
Un detalle importante es que cada pincho o plato viene maridado con un vino de la D.O. Navarra. Han buscado que la experiencia sea completa, sirviendo la copa de tinto, rosado o blanco que mejor le vaya a la grasa de la casquería. Con cada consumición te dan un boleto para entrar en sorteos de consumiciones gratis, que es un incentivo para seguir la ruta. Otra cosa que me ha llamado la atención es el tema de la accesibilidad; han puesto códigos NaviLens y PDFs accesibles para que cualquier persona pueda consultar la lista de bares y los platos sin problemas. Es un punto a favor que se agradece en este tipo de eventos locales. Tienes hasta el domingo que viene para decidirte por cuál empezar.
Fecha de publicación
21 de febrero de 2026
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