
Hablar del Rock Radical Vasco (RRV) es volver a una época en la que la música servía para poner sobre la mesa el paro, la heroína, la represión, la violencia política y el desencanto de una generación. El movimiento nació a mediados de los años ochenta entre Euskadi y Navarra, aunque la etiqueta se acuñó en 1983, después de un festival contra la entrada de España en la OTAN celebrado en Tudela. Bajo ese nombre convivieron punk, rock urbano, ska, reggae, hardcore y heavy, con grupos que no siempre aceptaron la denominación y que defendían escenas muy distintas.
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En Pamplona, aquella energía encontró espacios propios en las radios libres, los gaztetxes y los circuitos alternativos de conciertos. Radio Paraíso y la ocupación de una casa deshabitada por el colectivo Katakrak en 1985 forman parte de ese contexto local, junto a una red que permitió que el punk y el rock llegaran a públicos más amplios. La ciudad también quedó vinculada a la despedida de Kortatu, un grupo que ayudó a llevar el ska a la escena estatal. Fermin e Iñigo Muguruza, Treku Armendariz y Kaki Arkarazo dejaron canciones como «Sarri, Sarri», «Mierda de ciudad» o «El último ska de Manolo Rastamán», mientras su evolución hacia el euskera y el posterior nacimiento de Negu Gorriak marcaron el cierre simbólico de aquella etapa.
La banda sonora de esos años también pasa por Barricada, con su vertiente de rock duro; La Polla Records, desde Salvatierra, con letras contra la Iglesia, el ejército, la policía y el sistema; y Eskorbuto, cuya mirada más áspera quedó resumida en «Mucha policía, poca diversión». A su alrededor estuvieron Cicatriz, RIP, Hertzainak, Vulpes, Potato, Tijuana in Blue, M.C.D., BAP!!, Vómito y muchas otras formaciones. No fue un género cerrado, sino una escena amplia, con canciones en castellano y euskera y una forma de entender los conciertos basada en la autogestión, la confrontación y la participación colectiva.
Ese legado sigue apareciendo en la programación de Sala Zentral, en la calle Mercado, junto al Ayuntamiento. El 7 de noviembre de 2026, a las 19:30, acogerá ESTO NO ES ROCK RADICAL VASCO, un espectáculo de tres horas dedicado a La Polla Records, Eskorbuto y Kortatu. Las entradas tienen un precio anunciado de 16€. La sala ya había acogido en octubre de 2025 el concierto Fiesta y Rebeldía gaua, relacionado con el libro de Javier «Jerry» Corral, una historia oral del movimiento construida a partir de más de 70 entrevistas. Entre los nombres actuales que participaron estuvieron Anari, Belako, Gailu, Joseba Irazoki eta Lagunak, Silitia y La Txama.
En la escena navarra actual, propuestas como Chill Mafia, nacida en la Txantrea, dialogan con aquella tradición desde el hip hop, el trap, la electrónica y el reggae. No se trata de repetir los ochenta, sino de comprobar cómo ciertos códigos —la mezcla de estilos, el uso de lenguas propias, la crítica social y la creación desde los barrios— siguen presentes en otros formatos. En Pamplona, el RRV continúa sonando como memoria musical y también como repertorio vivo en los escenarios.
Fecha de publicación
10 de agosto de 2026