
Si estás paseando por el Casco Viejo de Pamplona, concretamente por la calle Mercaderes, es casi imposible no fijarse en el Iruñazarra. Este local es un punto de encuentro que ha sabido mantener su esencia desde que la familia Arostegui empezó en la hostelería allá por los años 60 con la fonda Garaioa. Aunque el establecimiento original cerró en 2013, su reapertura en 2014 trajo una reforma integral que le dio un aire mucho más actual sin perder ese arraigo navarro. Hoy en día, bajo la gestión de Jokin Alduan y Juan Cruz Areta, el restaurante se divide en dos experiencias muy claras: la barra de pintxos, que es un espectáculo visual, y el comedor, donde se apuesta por un producto local muy cuidado.
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En la barra, el trabajo del chef Gorka Aguinaga se nota en cada bocado. No son los típicos pintxos de siempre; aquí hablamos de alta cocina en formato pequeño que ha recibido bastantes reconocimientos. Por ejemplo, el pincho Irati, que se llevó la plata en la Semana del Pincho de 2022, es una propuesta de corzo escabechado que merece la pena probar por su equilibrio de sabores. También tienen otras creaciones premiadas como el Iruñanguilazarra, que combina anguila ahumada, quinoa y algas, o la Setera, a base de maíz, amaranto y migas de pastor. Es una opción ideal si te apetece algo rápido pero con un nivel de elaboración alto antes de seguir la ruta por la Navarrería o acercarte a la famosa curva de Estafeta.
Si prefieres sentarte a comer con calma, el menú del día es una de las opciones más equilibradas y famosas de la zona. Por 25 euros (disponible de lunes a viernes a mediodía), tienes una lista sorprendentemente larga para elegir: suelen ofrecer unos 11 primeros y 12 segundos. Es raro encontrar tanta variedad en un menú cerrado que incluya vino de la casa y postre. Puedes optar por platos con producto de la zona como la ensalada Iruñazarra con pulpo y ahumados, el arroz con almejas o la merluza langostada. Para los más carnívoros, la hamburguesa de chuletón de vaca seleccionada o el solomillo de ternera al foie son opciones seguras que nunca fallan.
Los fines de semana y festivos el planteamiento cambia a un menú de 48 euros, y si buscas una experiencia completa, disponen de un menú degustación por 55 euros (bajo petición) que profundiza en la cocina del Pirineo con platos como el rabo de potro, la gallina al estilo pirenaico o el rodaballo. Un punto muy a favor es su carta de postres caseros, con hasta 13 opciones diferentes que van desde los clásicos de la zona a propuestas más dulces para cerrar la comida.
Un detalle relevante para los que frecuentamos el centro es que el restaurante sigue creciendo. Recientemente, a principios de este año 2026, se anunció la apertura de un segundo local en el barrio de San Juan, cerca del Palacio de Justicia, lo que facilita disfrutar de su cocina sin tener que entrar necesariamente al Casco Antiguo. El ambiente en el local original de Mercaderes sigue siendo muy acogedor, con una decoración que respeta la estructura histórica pero con una gestión moderna y profesional. Es un sitio cómodo, sin pretensiones innecesarias, donde el foco está puesto en que la materia prima local luzca en el plato.
Fecha de publicación
26 de marzo de 2026
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