
Ayer en El Sadar se vivió una jornada de esas que mezclan el fútbol con la piel de gallina, y no solo por lo que pasaba en el campo contra el R.C.D. Mallorca. La gran noticia para los que seguimos al equipo es que, después de más de dos temporadas de ausencia, el tema No hay tregua de Barricada volvió a sonar por la megafonía oficial. Fue justo al inicio de la segunda parte, recuperando una tradición que se había perdido por los requerimientos policiales. El club ha decidido dar este paso como un gesto de confianza hacia nosotros, la afición, después de que la canción fuera retirada para evitar sanciones. Como explicaba El Drogas en su momento, este tema es una crónica de un tiempo pasado y no una apología, aunque el veto vino porque en ciertos sectores de la grada se aprovechaba el verso del gatillo para realizar cánticos que acababan en multas de miles de euros. Escuchar de nuevo la voz de Boni en el estadio es algo que conecta directamente con la identidad de Pamplona y del barrio de la Txantrea.
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Para vivir la experiencia completa de un día de partido, el ritual empieza bastante antes de llegar al estadio. Lo habitual es quedar con la cuadrilla en el Casco Viejo, moviéndose sobre todo por los alrededores de la Plaza del Castillo. Es el momento del txikiteo, de ir saltando de bar en bar probando los diferentes pintxos y comentando la jugada con una caña o un vino en la mano. Desde allí, tienes un paseo de unos dos kilómetros hasta el estadio, bajando por la Avenida de Zaragoza. Es una caminata de unos 25 o 30 minutos que se hace corta porque vas rodeada de gente con la camiseta roja y la bufanda al cuello. Si el tiempo no acompaña o prefieres ahorrar fuerzas, las líneas de villavesa 9, 16 y 19 funcionan muy bien y te dejan al lado de la entrada principal en poco más de diez minutos desde el centro.
El ambiente de ayer también estuvo marcado por la situación social que rodea al club. Antes del partido, el colectivo Sadar Bizirik convocó una marcha silenciosa que salió desde la Plaza de los Fueros y terminó en el estadio. Fue una movilización para pedir la dimisión de la delegada del Gobierno, Alicia Echeverría, tras las cargas policiales que hubo el pasado 21 de febrero. Esta tensión se nota en el ambiente, y el club ha sido muy claro pidiendo colaboración para evitar más problemas. El año pasado se pagaron más de 150.000 euros en multas por cánticos inadecuados y existe un riesgo real de que cierren el estadio por completo. Por eso, la vuelta de la música de Barricada se ve como una oportunidad para demostrar que se puede mantener la intensidad del Graderío Sur sin caer en consignas que perjudiquen a la entidad.
Una vez cruzas los tornos, te encuentras con un estadio que desde su reforma en 2021 es de los más verticales y cerrados que existen. La capacidad actual es de 23.516 espectadores y la sensación de presión es constante, sobre todo en la zona del Muro Rojo. Allí, los asientos tipo rail-seat permiten que la gente esté de pie animando con seguridad, creando una acústica que intimida a cualquier rival. Ayer también hubo momentos para el recuerdo, como el reconocimiento a Jagoba Arrasate o la conjura de la plantilla con Indar Gorri en el fondo sur. Al final, ir a El Sadar es mucho más que ver noventa minutos de fútbol; es participar en una cultura propia que une el orgullo de Navarra con la pasión por unos colores, siempre con el respeto a las normas para que el estadio siga siendo nuestra casa cada domingo.
Fecha de publicación
8 de marzo de 2026
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