
¡Por fin! Si has pasado por el Paseo de Sarasate en los últimos meses, habrás visto el lío de andamios y jaulas. Pero la espera ha terminado. Este pasado viernes, 6 de febrero de 2026, se completó la instalación de las seis estatuas de los reyes en su nueva casa: el Parque de la Taconera. Después de meses de restauración y un traslado logísticamente complejo, nuestras figuras históricas ya lucen restauradas en el parque más antiguo de Pamplona.
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La reubicación, que se ha hecho por fases desde que empezaron los trabajos en septiembre de 2025, ha sido un esfuerzo importante para poner en valor este patrimonio. La empresa Sabbia Conservación y Restauración SL se encargó de la restauración y el traslado, un trabajo delicado que implicó desmontar las peanas pieza por pieza y usar grúas para mover las esculturas, que ahora se asientan sobre una cimentación nueva en un parterre cerca de la muralla de los fosos. Cada una de estas piezas, con sus bases, alcanza un peso de entre seis y siete toneladas, lo que da una idea de la magnitud de la operación.
Pero, ¿quiénes son exactamente estos nuevos "vecinos" de la Taconera? Su historia es bastante curiosa. Las estatuas se crearon originalmente en el taller del escultor barroco italiano Doménico Olivieri entre 1750 y 1753, con destino a la balaustrada alta del Palacio Real de Madrid. Como estaban pensadas para verse desde abajo y a distancia, los rostros no tienen mucho detalle, algo que siempre ha generado debate al verlas de cerca.
Cuando Pamplona las compró en 1885 para el entonces Paseo de Valencia (hoy Sarasate), se seleccionaron "a voleo" de un almacén de Madrid, y muchas estaban deterioradas. De las seis que llegaron, solo dos se identificaron correctamente como reyes de Navarra. De hecho, en 1972, se hizo un intercambio con Patrimonio Nacional: devolvimos las figuras de Fernando VI y Bárbara de Braganza (que no eran navarros) y a cambio recibimos las de Felipe III de Navarra y García Ramírez, el restaurador. Así que, de las seis que ves hoy, solo dos tienen nombre confirmado, y las otras cuatro siguen siendo un misterio.
Ahora que han dejado el Sarasate, la Taconera les ofrece un entorno mucho más acorde a su valor histórico. El parque, de inspiración versallesca y municipal desde 1678, es un lugar de encuentro entre el Ensanche, San Juan y el Casco Antiguo. Te propongo una pequeña ruta para verlas y de paso disfrutar de este rincón de la ciudad.
Las seis figuras están colocadas en un parterre flanqueando la muralla de los fosos, muy cerca del Monumento a Julián Gayarre. Puedes empezar tu paseo por el Portal de San Nicolás (en la calle del Bosquecillo) para entrar con ese aire señorial que tiene la Taconera. Una vez dentro, dirígete hacia el monumento a Gayarre, y allí, a pocos pasos, encontrarás a los reyes.
Mientras los admiras, fíjate en sus nuevos vecinos escultóricos. Cerca de allí, en el mismo parque, tienes la fuente de la Mariblanca y la escultura dedicada a Hilarión Eslava. Además, si te acercas a la zona de los fosos, podrás ver el pequeño minizoo con ciervos, patos y pavos reales que conviven con las antiguas defensas renacentistas de la ciudad.
Este nuevo emplazamiento, con la muralla de fondo, les da un aire más digno y monumental que el que tenían en el Sarasate. Es una oportunidad perfecta para redescubrir la Taconera y conocer la historia de estas figuras que, aunque anónimas en su mayoría, forman parte de la identidad de Pamplona desde hace casi 140 años.
Fecha de publicación
8 de febrero de 2026
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