
Pamplona se ha consolidado como un destino culinario que va más allá de sus fiestas tradicionales, y gran parte de culpa la tiene su escena de obradores y pastelerías artesanales. Este auge viene impulsado, en parte, por el éxito que un obrador navarro ha tenido recientemente entre cocineros de prestigio, lo que ha hecho que muchos volvamos a poner el ojo en los dulces de calidad hechos en casa. No es solo una cuestión de moda; portales como Wanderlog o guías como Lonely Planet ya mencionan a la ciudad por la calidad de sus masas. En barrios como San Jorge, la Pastelería Koppo es una de esas referencias que aguantan el paso del tiempo. La familia Tanco lleva al frente del negocio desde los años ochenta, aunque el obrador tiene una historia de más de medio siglo. Su especialidad es el trabajo manual con el hojaldre, algo que se nota en sus milhojas crujientes o en sus trenzas. Además de los clásicos, han incorporado tartas como la Red Velvet o la Sacher, y mantienen una oferta de más de 16 tipos de pastas de té y trufas artesanas. Un detalle curioso es que ofrecen roscones de Reyes durante todo el año y cuentan con servicio a domicilio, lo que facilita bastante las cosas si no puedes acercarte a su local de la calle Dr. Ildefonso Labayen.
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En la zona del Ensanche, la tradición tiene nombre propio con la Pastelería Torrano, conocida popularmente como la casa de las coronillas desde 1960. Tras décadas en su ubicación original, a finales de 2019 se trasladaron a un nuevo local en la esquina de la calle Amaya con Castillo de Maya. Bajo la dirección de Gersán Valdés, que viene de una familia con tradición pastelera desde principios del siglo XX, el obrador sigue centrado en sus productos estrella: las coronillas, los jesuitas y los ponches. Lo que diferencia a este sitio es cómo han integrado las necesidades actuales sin perder su identidad, ofreciendo opciones para quienes buscan productos sin gluten, vegetarianos o de origen ecológico. Junto a los dulces de siempre, como los canutillos o las palmeras de chocolate, han sumado elaboraciones como el Massini o el Tiramisú, manteniendo un horario que cubre toda la semana, incluidos los domingos por la mañana.
La apuesta por lo natural y el producto de proximidad también define a otros obradores de la ciudad como la Pastelería Miravalles. Desde 1990, este establecimiento se ha mantenido fiel a una filosofía de elaboración 100% con mantequilla y materias primas de Km0, sin utilizar conservantes ni colorantes artificiales. Es un lugar interesante para quienes buscan alternativas específicas, ya que cuentan con repostería vegana, incluyendo cupcakes de chocolate y bizcochuelos de naranja, además de su sección de heladería y chocolatería. Por su parte, la Pastelería Larramendi refuerza esta imagen de calidad en la ciudad al contar con la certificación del Instituto de Calidad Agroalimentaria de Navarra (ICAN). Esta combinación de establecimientos históricos que respetan las recetas heredadas y nuevas propuestas que cuidan el origen de cada ingrediente es lo que está definiendo la repostería actual en Pamplona, permitiendo que convivan desde un postre tradicional de toda la vida hasta las tendencias más actuales en un mismo mostrador.
Fecha de publicación
19 de marzo de 2026
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