
Oye, si te digo que la Selva de Irati batió récords de visitantes en 2025, seguro que te imaginas el bosque teñido de ocre en pleno otoño. Pero, ¿y si te digo que la mejor forma de disfrutar de ese hayedo-abetal, el segundo más grande de Europa, es ahora, en pleno invierno? Si sales desde Pamplona, te aseguro que la escapada es de récord, pero por la tranquilidad y la belleza que te vas a encontrar.
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Para empezar, tienes que mentalizarte de que vas a la montaña, y en invierno, la logística es clave. Desde Pamplona, tienes dos accesos principales. El más rápido es por el Valle de Aezkoa, pasando por Orbaizeta. Son unos 60 kilómetros, aproximadamente una hora en coche. Si eliges esta ruta, llegarás al punto de información de Arrazola. Ojo, porque en temporada alta se paga una tasa de mantenimiento (unos 7€ por coche), pero si vas en invierno y no hay mucha afluencia, puedes optar por el acceso de la Fábrica de Armas de Orbaizeta, que nunca cobra tasa y es un punto de partida genial para rutas.
La otra opción es por el Valle de Salazar, yendo hasta Ochagavía. Esta ruta es más larga, unos 109 kilómetros, y te llevará cerca de una hora y cuarenta minutos. Aquí es donde tienes que prestar especial atención en invierno. El acceso a las Casas de Irati (Virgen de las Nieves) por la carretera NA-2012, que te lleva al corazón del bosque, puede estar cerrado por nieve o hielo. Es fundamental que consultes el estado de las carreteras antes de salir, porque el Puerto de Tapla se pone complicado.
Si buscas la experiencia invernal completa, tu destino es el Centro de Montaña Irati-Abodi, al que se llega desde Ochagavía por la NA-2011. Este es el centro neurálgico de los deportes de nieve y, lo mejor de todo, nunca se paga tasa de mantenimiento por este acceso. Aquí es donde realmente puedes aprovechar el paisaje nevado. El centro te ofrece alquiler de material y acceso a varias rutas balizadas perfectas para el esquí de fondo o, si lo prefieres, para las raquetas de nieve.
Las raquetas son la opción ideal si no controlas el esquí y quieres adentrarte en el bosque. Desde Irati-Abodi, tienes rutas como Cerrillar (5 km) o Cruz de Osaba (8 km), que te permiten disfrutar del Pirineo navarro cubierto de blanco. Si la nieve es abundante, incluso puedes contratar una ruta guiada para conocer el bosque a través de las huellas de los animales o aprender a construir un refugio de nieve. Si no hay nieve, el acceso por la Fábrica de Armas de Orbaizeta te permite hacer rutas como Arlekia-Lauzaran o el Bosque de Ursario.
El bosque en invierno es pura magia. El hayedo-abetal, con sus hayas desnudas y los abetos siempre verdes, se envuelve en un silencio que solo rompe el crujido de la nieve bajo tus pies. Es una experiencia sensorial muy diferente al bullicio del otoño. Además, al ser temporada baja, la afluencia es mínima, lo que te permite sentir la inmensidad de la naturaleza casi en soledad. Recuerda llevar siempre ropa de abrigo por capas y calzado con buena suela. Si vas a la zona de Abodi, puedes alquilar las raquetas allí mismo o en tiendas especializadas en Pamplona, como Muga o Basati, antes de salir.
Una vez termines la ruta, puedes rematar la escapada visitando pueblos cercanos como Ochagavía o Orbaizeta. Ochagavía, con su arquitectura pirenaica y sus casas blasonadas, es uno de los pueblos más bonitos de Navarra y un lugar perfecto para cenar algo caliente antes de volver a Pamplona. Así que, si buscas una escapada de naturaleza auténtica y sin masificaciones, Irati en invierno es la respuesta.
Fecha de publicación
7 de febrero de 2026
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