
Viana volvió a llenar su plaza de uva y mosto el pasado fin de semana. La Fiesta de la Vendimia celebró su cuarta edición del 9 al 11 de octubre, y aunque ya ha terminado, el programa deja una idea clara de cómo se vive aquí el otoño: con los colegios del pueblo metidos hasta las botas en el proceso.
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Todo empezó el viernes con una vendimia didáctica. Los escolares de la ikastola Erentzun y del colegio público Ricardo Campano recogieron y cortaron la uva que luego se pisaría el domingo, y por la tarde, en la Sala Navarro Villoslada, se celebró un coloquio sobre el presente y el futuro del vino con representantes de los gobiernos de Navarra y La Rioja. El sábado tomó el relevo la parte más sensorial: una cata en las Ruinas de San Pedro dirigida por la enóloga Virginia Martín, con seis etiquetas sobre la mesa y un aforo reducido a treinta personas, y una actividad paralela de pintura con acuarela de vino.
El domingo fue el día grande. La fiesta se inauguró a mediodía en la Plaza de los Fueros, donde el vicepresidente del Gobierno de Navarra, Javier Remírez, la alcaldesa Yolanda González y el presidente del Comité Organizador, Eduardo Zulaica, dieron la bienvenida. A las 12:30 llegó el momento más esperado: la pisada del primer mosto, con los niños depositando uvas en una tina para que dos de ellos las pisaran bajo la bendición del párroco. Después, durante varias horas, los puestos de degustación de vinos, pintxos y talos mantuvieron viva la plaza con los gaiteros de Viana como banda sonora, hasta que la jornada se cerró con una chocolatada y un taller infantil de pintura.
El premio a la mejor bodega o vino se decidió por votación popular y se lo llevó Martínez Alesanco, de Santo Domingo, en La Rioja, en una lista que reunió a bodegas como Eralta, López de Haro, Rioja Vega, Ondarre, Alzania, Dominio Berzal, Viña Pomal, Aranzubia, Vallobera y Marco Real. Es decir, que el paladar local no se quedó solo en casa.
Para quien no lo sepa, Viana no es un pueblo cualquiera. Se fundó en 1219 por orden de Sancho VII el Fuerte como plaza fuerte para proteger los límites del Reino de Navarra frente al Reino de Castilla, y su casco antiguo conserva casas-palacio con escudos nobiliarios, un Ayuntamiento de estilo barroco francés y el Balcón de Toros en la Plaza del Coso. La Iglesia de Santa María de la Asunción, gótica y con aspecto de fortaleza, alberga los restos de César Borgia. Y es precisamente ese entorno, con las Ruinas de San Pedro en los Jardines de Serrat, el que le da a la fiesta un escenario que no se encuentra en cualquier calendario.
La fiesta se apoya en un mapa vitivinícola real: la D.O. Navarra, con sus cinco áreas y la garnacha como variedad emblemática, y la D.O. Cava, que ampara los espumosos naturales de municipios como Viana. Así que, aunque este año ya se haya cerrado, el plan queda apuntado para la próxima edición.
Fecha de publicación
12 de octubre de 2026