
El otoño es, con diferencia, la mejor época para ver las cascadas de Navarra. Entre septiembre y noviembre los bosques cambian de color y el agua, aunque con menos caudal que en primavera, luce en todo su esplendor. Desde Pamplona casi todas quedan a una hora y pico en coche, así que caben perfectamente en una escapada de un día o un fin de semana. Aquí tienes las rutas más interesantes y lo que conviene saber antes de salir.
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La más espectacular es el Nacedero del Urederra, en el Valle de Améscoa, dentro de la Reserva Natural Urbasa-Andía. Su nombre en euskera significa "agua hermosa", y no exagera: el sendero, de dificultad media y unos 6-8 kilómetros ida y vuelta, te lleva hasta unas pozas de color turquesa rodeadas de hayas que en otoño se tiñen de amarillo, ocre y rojizo. Ojo, porque el acceso está limitado a 500 personas al día y hay que reservar plaza obligatoriamente por internet en www.urederra.amescoa.com. El aparcamiento es regulado y cuesta 5 euros para coches, 2 para motos y 10 para autocaravanas; el tramo final no admite bañarse, acampar ni hacer fuego, y la ruta no es apta para movilidad reducida ni sillas de niños.
Para ir en familia, la Cascada de Xorroxin, en el Valle de Baztán, es una apuesta segura. Es un recorrido circular de entre 5,8 y 7,5 kilómetros con unos 150 metros de desnivel, por tierra y empedrado, que puede ponerse resbaladizo si ha llovido. La cascada cae cuatro metros y está rodeada de leyendas sobre una lamia; el recorrido completo se hace en unas dos horas y cuarto. La plaza de parking se reserva gratis y por internet en baztanerreserbak.eus, y conviene aparcar a la entrada del pueblo de Erratzu.
Si buscas algo menos transitado, la Cascada de Belabarce, en el Valle de Roncal, es un secreto del Pirineo Navarro: unos 15 metros de caída escondidos en un bosque de hayas y abetos. Se accede desde el Puente de Otsindundua, con una ruta circular de unos 5,3 kilómetros y 270 metros de desnivel, o con un trayecto corto de ida y vuelta de 1,1 kilómetros. Desde Pamplona hay una hora y cuarto hasta Isaba, donde el aparcamiento al norte del pueblo es gratuito.
En la Selva de Irati, el segundo bosque de hayas y abetos más extenso de Europa, está la Cascada del Cubo, a la que se llega desde el aparcamiento de las Casas de Irati, a 24 kilómetros de Ochagavía. Hay dos opciones: el sendero interpretativo Errekaidorra, un circular de 10 kilómetros con paradas sobre la historia forestal, o un paseo corto de 2,5 kilómetros ida y vuelta, apto incluso con sillita de bebé. El aparcamiento cuesta 5 euros para coches y 2 para motos.
Por el Valle de Larraún, la Cascada de Ixkier se disfruta mejor en días de lluvia, con la ruta circular "Hiruzubide" —la de los tres puentes— que cruza la Vía Verde del Plazaola y sale desde Lekunberri. Y ya en el Valle de Ollo, la Cascada de Artazul es impresionante, aunque peligrosa por el caudal: puedes subir escaleras de hierro por una pared vertical en una excursión corta de 1,5 kilómetros, pero el barranco puede inundarse hasta la cintura según el agua que baje.
Fecha de publicación
31 de octubre de 2026
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