
Si has paseado estos últimos días por el Paseo Marítimo, seguramente te habrás fijado en una silueta que rompía con el paisaje habitual de cruceros y yates modernos. Se trata de la fragata danesa Danmark, un histórico buque escuela que atracó el pasado lunes 24 de febrero en el muelle de San Carlos. Su presencia en la bahía ha sido una oportunidad para ver de cerca una pieza viva de la historia naval, ya que este velero de tres palos no visitaba Palma desde el año 2002. Tras una escala de tres días dedicada a tareas didácticas y culturales, el buque se prepara para zarpar este viernes, poniendo fin a un regreso que muchos esperaban desde hace más de dos décadas.
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La historia del Danmark es de esas que parecen sacadas de una novela. Su construcción en 1932, en los astilleros de Nakskov, fue la respuesta de Dinamarca a una tragedia nacional: la desaparición en 1928 del buque escuela København, que se perdió en el Atlántico Sur sin dejar rastro. El gobierno danés diseñó entonces esta nueva fragata buscando un equilibrio entre seguridad y maniobrabilidad, utilizando una estructura de acero remachado y un aparejo de 26 velas pensado específicamente para que los cadetes aprendieran el arte más puro de la navegación antes de pasar a los motores. Con una eslora de entre 74 y 77 metros, el navío se convirtió pronto en el símbolo de su marina mercante y en un embajador flotante del país.
Sin duda, el capítulo más recordado de su biografía ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial. En 1939, el buque se encontraba en Nueva York para la Exposición Universal cuando estalló el conflicto. Con Dinamarca ocupada por las tropas nazis en 1940, el capitán Knud L. Hansen tomó la determinación de no regresar y puso el barco a disposición del gobierno de los Estados Unidos tras el ataque a Pearl Harbor. Durante esos años, el Danmark sirvió como plataforma de formación para la Guardia Costera de los Estados Unidos, donde se instruyeron unos 5.000 marinos de la US Navy. Al finalizar la guerra en 1945, el velero regresó a Dinamarca con honores, habiendo forjado un vínculo histórico entre Copenhague y Washington que todavía hoy se recuerda en cada una de sus travesías atlánticas.
La relación de este velero con Palma también tiene sus raíces propias. Durante los inviernos de 1973 y 1974, el Danmark realizó largas estancias en la isla para que sus alumnos hicieran prácticas. Después de aquellas visitas, sus escalas se volvieron mucho más esporádicas, con paradas documentadas en 1988 y la mencionada de 2002. En esta visita de 2026, la tripulación ha estado formada por 15 profesionales y 80 guardamarinas de la Maritime and Polytechnic University College. Durante su estancia en el muelle de San Carlos, se han permitido visitas públicas guiadas a bordo, lo que ha permitido a los residentes conocer de cerca cómo es la vida en un barco que mantiene vivas las maniobras de vela tradicionales en pleno siglo XXI.
Verlo atracado cerca de Porto Pi, con su característico mascarón de proa y su estructura clásica, ha sido un recordatorio de la estrecha conexión que Mallorca mantiene con el mar y su historia internacional. Aunque su partida está prevista para mañana, su paso por la ciudad deja constancia de que, a pesar de los años y los cambios en la navegación moderna, barcos como el Danmark siguen cumpliendo su función original: ser una escuela de disciplina y trabajo en equipo sobre las olas. Si tienes un hueco antes de que abandone el puerto, acercarse al rompeolas para ver su jarcia recortada contra el horizonte es un plan que permite viajar en el tiempo por un instante.
Fecha de publicación
26 de febrero de 2026
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