
Seguro que has pasado mil veces por delante del edificio de Gesa y te has preguntado qué habrá ahí dentro después de tantos años con las persianas echadas. Ese gigante de cristal cobrizo que Josep Ferragut diseñó en los sesenta ha sido, durante décadas, más un símbolo de líos políticos y abandono que otra cosa. Pero hace apenas unos días, el pasado sábado 28 de febrero, se abrieron las puertas para una visita guiada liderada por el sobrino del arquitecto y pudimos asomarnos a lo que queda de ese interior que parece haberse quedado congelado en el tiempo.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Palma De Mallorca y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
Al entrar, lo primero que llama la atención es la insonoridad. A pesar de estar pegado al tráfico del Paseo Marítimo, el muro cortina de cristal aísla el ruido de una forma sorprendente. El interior es una cápsula del tiempo de los años 70 y 90. En las oficinas todavía quedan estanterías de madera y carpetas con expedientes que nadie se llevó. Lo más curioso es encontrarse con ejemplares del Diario de Mallorca de 1996 sobre las mesas, con titulares que, curiosamente, hablan de los mismos problemas de saturación turística que tenemos hoy. También apareció una carta impresa en 2005 con un texto sobre la drogadicción atribuido a Freddie Mercury, un detalle bastante surrealista entre tanto mueble de oficina antiguo.
El auditorium es, probablemente, la joya mejor conservada. Mantiene sus paneles de madera y las butacas en un estado que permitiría usarlas mañana mismo si hubiera luz. Porque esa es otra: la visita se tuvo que hacer con linternas en muchas zonas y subiendo a pie, ya que los ascensores no funcionan. Al llegar a los despachos de dirección, las vistas a la Catedral y al Castillo de Bellver te recuerdan por qué este edificio ha sido objeto de deseo y de tantas peleas judiciales. La azotea, aunque ahora está llena de grafitis y algo descuidada, ofrece una de las mejores panorámicas de la bahía de Palma que existen.
La historia de este bloque no es solo arquitectura; es el rastro de una época complicada para la isla. Fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2007 en medio de una guerra política entre el Consell de Mallorca de Maria Antònia Munar y promotores que querían derribarlo para hacer pisos de lujo. Tras quince años vacío y vandalizado, el Ayuntamiento lo compró finalmente en 2025 por unos 25,3 millones de euros. Ahora, el plan es invertir unos 90 millones más para transformarlo en un centro cultural y de innovación, con bibliotecas y salas de exposiciones, de cara a la candidatura de Palma como Capital Europea de la Cultura en 2031.
El proyecto actual incluye también un aparcamiento subterráneo de 700 plazas y la prolongación de la calle Joan Alcover, algo que ha generado bastante debate entre los vecinos y los partidos de la oposición. Mientras se deciden los detalles del concurso de ideas, el edificio sigue ahí, esperando su segunda vida. Es extraño pensar que un lugar que proyectaba el progreso tecnológico de una eléctrica terminara siendo un "fósil" de la corrupción, pero parece que por fin hay un camino claro para que deje de ser un esqueleto de cristal y vuelva a formar parte de la vida de la ciudad.
Fecha de publicación
4 de marzo de 2026
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Palma De Mallorca y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad