
El Casal de Cultura Can Gelabert, en Binissalem, sigue con su ciclo Nits a la Fresca todos los jueves hasta el 10 de septiembre. La entrada es gratuita, aunque hay que inscribirse antes por Eventbrite porque las plazas son limitadas. Casi todos los conciertos empiezan a las 21:00, así que conviene tenerlo claro antes de plantarse allí.
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Lo que queda por delante mezcla registros muy distintos. El 20 de agosto toca el Ensemble Tramuntana, con programa de C.P.E. Bach y Mozart; el 27, el Cuarteto Babaganoush, con clarinete, acordeón, violonchelo y contrabajo; y el 10 de septiembre cierra Música Alta Ripa con 'Joia', música de cámara europea del siglo XVIII. Ya han pasado por aquí nombres como el Niño de elche, que fusiona flamenco con jazz, electrónica y arte experimental, o Los Atunos Rojos, la banda mallorquina que mezcla poesía con rock, punk y folk y que presentó allí su álbum debut. También hubo espacio para el Tall de Vermadors, la asociación cultural binissalemera fundada en 1927 por Pere Alcover y dedicada a conservar las canciones y bailes tradicionales de Mallorca, en una cita conmemorativa de San Lorenzo y homenaje a Llorenç Moyà i Gelabert de la Portella.
El ciclo empezó el 2 de julio con el Cuarteto Lipinski y su programa 'Resonancias de verano', con obras de Beethoven, Tchaikovsky y Szymanowski, y siguió con la banda de jazz de los amigos pescadores, el recital literario Litteros acompañado de piano en directo y la jornada del 23 de julio, que abrió exposiciones a las 20:00 con el grabado colectivo de James Lambourne del taller Can Gelabert y, a las 21:00, el Proyecto Lambourne, en el que Mary Lambourne transforma la obra de su padre en actuación musical.
El sitio tiene su propia historia. La familia Gelabert compró la propiedad en 1509 y, enriquecida con la viña, llegó a ser una de las más pudientes del pueblo entre mediados del siglo XVIII y las primeras décadas del XIX. La casa se amplió en la década de 1760 y se adecuó con estilo neoclásico hacia 1820, con las Salas Pompeyanas como nota destacada. Tras la fil·loxera de 1891 la familia vendió las tierras y conservó solo el casal, que el poeta y dramaturgo Llorenç Moyà i Gelabert mantuvo durante décadas como residencia de verano hasta su muerte en 1981. El primer ayuntamiento democrático lo compró ese mismo año por 10 millones de pesetas, unos 60.000 euros, y tras la rehabilitación de finales de los 90, dirigida por el arquitecto Antoni Pons, se inauguró como Casal de Cultura en el año 2000. Hoy funciona con dos patios donde se programan los conciertos de verano, además de biblioteca municipal, escuela de música, taller de artes plásticas y salas para diversos actos. Las exposiciones temporales suelen durar un mes y medio, con su momento más señalado a finales de septiembre, coincidiendo con las Fiestas des Vermar, cuando se muestran las obras seleccionadas del Certamen de Artes Plásticas Vila de Binissalem junto a exposiciones individuales de artistas de primer nivel.
Fecha de publicación
11 de agosto de 2026
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