
Si sueles dejarte caer por el Mercat de l’Olivar los sábados por la mañana, habrás notado que el ambiente hoy está especialmente animado. Y es que esta semana ha sido importante para el mercado: el pasado jueves, 5 de marzo, el Ajuntament de Palma y el Govern entregaron las placas oficiales de Comerços Emblemàtics a ocho paradas que son, literalmente, la historia viva de este edificio desde que se inauguró en 1951. Es ese reconocimiento que se da a los negocios que llevan más de 75 años (o 50 en casos excepcionales) manteniendo el tipo, conservando su esencia y, sobre todo, resistiendo a pesar de que el mundo del comercio ha cambiado una barbaridad.
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Uno de los protagonistas de este reconocimiento es Peixos Teresa. Si te acercas a la parada 3A, verás a Pep Conill, que es la tercera generación al frente. Me contaba que sus abuelos empezaron allí con solo 18 años; su abuelo salía a pescar con una barquita y su abuela vendía el género en el puesto. Es de esas historias que te hacen ver el mercado de otra forma, no solo como un sitio donde comprar pescado fresco, sino como el esfuerzo de una familia que lleva en ese mismo rinconcito desde el primer día que el mercado abrió sus puertas. Pep dice con orgullo que es un privilegio seguir atendiendo a la clientela que, década tras década, sigue eligiendo su mostrador.
Otra parada que ahora luce su placa es Fruits Secs Can Gelabert. Aquí manda Ana Cristina Muñoz, que lleva 41 años al pie del cañón. Ella aprendió todo lo que sabe de su suegra y del abuelo de su marido, Miquel Gelabert, que fue quien fundó el negocio en 1951. Si vas, tienes que probar sus higos artesanos, las famosas figues acops, que son su producto estrella. Ana Cristina explicaba estos días cómo ha visto evolucionar el mercado; desde los tiempos en los que no había ni aire acondicionado hasta hoy, que se ha convertido en un punto de encuentro gastronómico total. Aunque sus hijos han estudiado carreras y el relevo no está claro, ella sigue ahí con la misma transparencia y calidad de siempre.
Para los que buscamos el plan completo de compra y tapeo, Can Jaume Artesans es la parada obligatoria. Aunque el mercado actual es del 51, ellos llevan en el sector desde 1927. Lo que mola de Can Jaume es que han sabido diversificarse: tienen la carnicería de toda la vida con producto ecológico y crianza propia, pero también su Bar y Tapas donde el variat o el frit mallorquín son sagrados. Es el sitio perfecto para terminar la ruta, pidiendo algo de picar después de haber pasado por las otras paradas premiadas como Pescados Marilén, Xarcuteria Creus, Carnicería Miquel Sastre, Fruiteria Miquel Gelabert y Xarcuteria La Preferida.
Al final, que instituciones como el Govern, representado por el conseller Alejandro Sáenz de San Pedro, o el Ajuntament con Guadalupe Ferrer, se pasen a poner estas placas es una forma de decirnos que estos sitios importan. En un momento en el que el Olivar convive con puestos de comida internacional y supermercados, que estos ocho negocios sigan ahí, muchos de ellos en manos de nietos de los fundadores, es lo que mantiene la identidad de Palma. Así que, si hoy vas a por la compra semanal, fíjate en esas placas nuevas; son el recordatorio de que lo auténtico sigue teniendo su sitio en el corazón de la ciudad.
Fecha de publicación
7 de marzo de 2026
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